Conarpesa ratificó que el aumento autorizado para la producción de cola de langostino a bordo de los buques congeladores mantiene vigentes las condiciones laborales y salariales establecidas en los convenios colectivos. El presidente del grupo, Fernando Álvarez Castellano, sostuvo que la medida aprobada por el Consejo Federal Pesquero restablece el esquema productivo aplicado hasta 2022 y descartó una renegociación salarial con las tripulaciones.
La posición empresaria llegó después del planteo realizado por la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca, que pidió abrir una instancia de negociación al considerar que la nueva autorización implica una mayor carga de trabajo a bordo. Para Álvarez Castellano, esa interpretación parte de una lectura equivocada del alcance operativo de la medida.
“No se cambió ninguna regla” y “se paga lo que está estipulado en el convenio colectivo de trabajo”, afirmó el titular de Conarpesa al responder sobre el reclamo gremial.
El eje de la discusión está en la autorización para elevar al 50% la producción de cola de langostino a bordo de los buques congeladores. Para el sector empresario, la decisión del CFP devuelve al sistema una capacidad de elaboración que había quedado limitada desde mediados de 2022 y mejora la ecuación productiva de la flota tangonera congeladora.
Álvarez Castellano sostuvo que las tareas de las tripulaciones serán las mismas que se desarrollaban antes de las restricciones aplicadas tres años atrás. “Si la Asociación de Capitanes, el SOMU o el SICONARA se hubieran acercado a conversar, les habríamos explicado que no existe un mayor esfuerzo laboral. Se trata exactamente del mismo trabajo que se realizaba hace tres años”, señaló.
El empresario también buscó precisar el alcance técnico de la autorización. Según explicó, el límite del 50% no equivale a transformar la mitad de la captura total en cola de langostino. Por los rendimientos propios del proceso industrial, ese porcentaje representa en términos prácticos alrededor de 32 toneladas de cola cada 100 toneladas de langostino capturado.
Ese dato es central para medir el impacto real de la medida. La autorización amplía la proporción de producto elaborado a bordo, pero el resultado final depende del rendimiento industrial de la especie, la composición de la captura y la operatoria de cada buque. En la lectura empresaria, el cambio mejora el aprovechamiento comercial sin modificar la estructura laboral pactada en convenio.
La medida aprobada por el CFP reactivó un debate que cruza producción, salarios, valor agregado y competitividad de la flota congeladora. Para las empresas, el mayor margen de elaboración permite recuperar una modalidad de trabajo que consideran necesaria para sostener rentabilidad en un contexto de costos altos, precios internacionales exigentes y presión sobre la ecuación exportadora.
Álvarez Castellano vinculó la restricción aplicada en 2022 con decisiones tomadas durante la gestión del ex subsecretario de Pesca de la Nación, Carlos Liberman. “Se volvió al sistema que estaba vigente antes de que Liberman, en connivencia con el SOMU, firmara un acuerdo para perjudicar a las empresas pesqueras”, expresó.
El titular de Conarpesa volvió además sobre la denuncia penal que impulsa contra Liberman y contra el ex director nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, Julián Suárez. Según indicó, la causa por presuntas amenazas, coacción e incumplimiento de los deberes de funcionario público continúa en trámite y sigue incorporando documentación.
“Aunque el fiscal considere que todavía faltan pruebas, yo continúo aportando documentación”, señaló Álvarez Castellano.
El empresario aclaró que su objetivo apunta a una eventual inhabilitación para ejercer cargos públicos. “No tengo la intención de meter preso ni a Liberman ni a Julián Suárez. Lo único que quiero es que sean inhabilitados para ejercer cargos públicos”, afirmó.
La discusión por la cola de langostino vuelve a exponer una diferencia de fondo entre empresas y gremios sobre cómo distribuir los efectos económicos de una mayor capacidad de elaboración a bordo. Para Conarpesa, la autorización del CFP ordena la producción y recupera condiciones operativas previas. Para el sector sindical, el cambio abre un debate sobre esfuerzo laboral y remuneración.
En adelante, el impacto de la medida se medirá en la operatoria concreta de la temporada, volumen elaborado, rendimiento industrial, cumplimiento de convenio, conflictividad gremial y capacidad de la flota congeladora para transformar mayor producción de cola en mejores condiciones comerciales para el langostino argentino.






