El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) cumple este 21 de octubre 49 años de existencia institucional. Su aniversario reúne el legado de generaciones de científicos, técnicos y hombres de mar que dedicaron sus conocimientos a comprender la biología de las especies comerciales del Atlántico Sudoccidental y establecer los fundamentos científicos para su conservación y aprovechamiento responsable.
Detrás de cada evaluación de biomasa, de las recomendaciones sobre capturas y de las campañas oceanográficas existe una labor acumulativa cuya importancia trasciende los resultados de una temporada. El mayor aporte del INIDEP a la pesca argentina ha sido construir un patrimonio científico propio, sostenido durante décadas y respaldado por investigaciones rigurosas, sobre recursos naturales de los que dependen la producción, el empleo y las comunidades portuarias. Detrás de esa obra, reconocida internacionalmente, existe una dimensión humana que merece especial gratitud; generaciones de investigadores, técnicos y profesionales de distintas disciplinas que consagraron buena parte de sus vidas a las campañas de investigación, al trabajo de laboratorio y al estudio de las especies y los procesos oceanográficos del Atlántico Sur. Esa vocación científica, cultivada durante casi medio siglo con perseverancia y rigor, constituye uno de los legados más valiosos del instituto: haber transformado el esfuerzo y el conocimiento de sus profesionales en un patrimonio que pertenece a todos los argentinos.
Los orígenes de una tradición científica que precedió al instituto
La investigación marina argentina reconoce entre sus primeros antecedentes la labor del naturalista Fernando Lahille, quien en 1898 estableció en Punta Mogotes, Mar del Plata, el primer laboratorio costero de biología marina del país. Aquella iniciativa inició una tradición que adquiriría creciente importancia para la administración pesquera: estudiar las especies, conocer sus condiciones de reproducción y comprender los procesos ambientales que determinan su abundancia.
En 1960 nació el Instituto de Biología Marina, establecido en Playa Grande con participación de investigadores y docentes universitarios y organismos científicos bonaerenses. Posteriormente, el Proyecto de Desarrollo Pesquero, ejecutado entre 1966 y 1975 con cooperación de la FAO y las Naciones Unidas, amplió considerablemente el conocimiento de las especies comerciales y de las posibilidades productivas de la plataforma continental.
Sobre aquellos antecedentes, el 21 de octubre de 1977, mediante la Ley Nacional 21.673, quedó formalmente creado el INIDEP. La institución heredó una escuela científica en formación y asumió la responsabilidad de desarrollar investigaciones permanentes sobre los recursos pesqueros argentinos.
Los grandes maestros que construyeron la biología pesquera argentina
Entre las figuras fundamentales sobresale Víctor Angelescu, uno de los grandes precursores de la biología pesquera nacional. Sus investigaciones contribuyeron al conocimiento de las poblaciones comerciales y a la consolidación de métodos científicos para estudiar la explotación de los recursos marinos. Su trayectoria dejó una referencia duradera para las generaciones posteriores y su nombre identifica actualmente a uno de los principales buques oceanográficos del instituto.
Junto a él ocupa un lugar de especial reconocimiento Enrique Eduardo Boschi, miembro fundador del Instituto de Biología Marina, posteriormente director del INIDEP e investigador superior del CONICET. Su obra sobre crustáceos decápodos comprende más de 175 publicaciones científicas, además de una extensa actividad dedicada a la formación académica y a la difusión del conocimiento. Entre sus contribuciones sobresale la organización de El Mar Argentino y sus recursos pesqueros, colección que reunió investigaciones fundamentales sobre el Atlántico Sudoccidental.
Aquella escuela encontró continuidad en especialistas que dedicaron décadas a los principales recursos comerciales. Susana Inés Bezzi contribuyó a la evaluación de la merluza común; Norma Brunetti desarrolló investigaciones de referencia sobre la biología y distribución del calamar argentino; Carina Fischbach y Daniel Bertuche realizaron aportes al conocimiento de la abundancia y evolución pesquera del langostino. Desde la economía pesquera, María Isabel Bertolotti incorporó investigaciones sobre las relaciones entre la explotación de los recursos, la actividad productiva y el empleo.
El legado de aquellos investigadores permanece en los conocimientos que transmitieron, en los métodos que desarrollaron y en las series históricas que continúan dando sustento a las evaluaciones actuales. Esa continuidad constituye uno de los atributos fundamentales de una institución científica.
Los capitanes que hicieron posible convertir el mar en un laboratorio
La historia del INIDEP también fue escrita desde los puentes de mando. Los buques Capitán Cánepa, Dr. Eduardo L. Holmberg y Capitán Oca Balda hicieron posibles investigaciones sistemáticas en extensas regiones de la plataforma continental, integrando los requerimientos de la ciencia con la experiencia de quienes conocían las condiciones reales del trabajo pesquero.
El Holmberg, construido en Japón en 1980, y el Oca Balda, incorporado en 1983, ampliaron considerablemente las capacidades operativas. Entre los protagonistas de aquella etapa sobresale el capitán Cosme Donato Todisco, primer comandante del Holmberg, cuya experiencia resultó fundamental para organizar las operaciones científicas. Junto a él trabajaron pescadores como Di Rito y Bertelo, integrantes de la primera tripulación, que aportaron sus conocimientos al desarrollo de las maniobras de pesca y muestreo.
Esa tradición encontró continuidad en el capitán Rubén Alejandro Latte, cuya trayectoria reúne la experiencia de la actividad comercial y décadas de navegación científica. Durante 25 años ejerció como capitán titular del Holmberg, participando de campañas en numerosas regiones del Atlántico Sudoccidental. En una entrevista concedida a PESCARE en diciembre de 2021, recordó las exigencias de navegar en aguas australes y la importancia de mantener procedimientos estandarizados para obtener información científicamente comparable.
Su posterior responsabilidad al frente de la Dirección de Buques de Investigación expresa la continuidad de esa experiencia profesional. El reconocimiento alcanza igualmente a los oficiales, maquinistas, contramaestres, marineros y pescadores que hicieron posibles las campañas. La precisión de una investigación también depende del conocimiento marinero, de la ejecución de las maniobras y de la seguridad con que se desarrollan las operaciones.
Rubén Ercoli, Alfonso Izzo y Juan Daniel Bartozzetti: una escuela de ingeniería aplicada a las artes de pesca
Entre las grandes figuras de la investigación tecnológica sobresale el ingeniero Rubén Ercoli, fundador del área de Artes de Pesca del INIDEP. Sus estudios permitieron incorporar conocimientos de ingeniería al diseño y comportamiento de redes, portones y cables de arrastre, perfeccionando procedimientos operativos mediante el análisis de las fuerzas y condiciones hidrodinámicas involucradas en las maniobras de captura.
En 1986 publicó una investigación sobre la relación entre la longitud mínima de cable a filar y la profundidad de pesca. En sus agradecimientos reconoció expresamente los conocimientos aportados por el capitán Cosme Todisco, dejando un testimonio de extraordinario valor sobre la colaboración entre investigadores y marinos. La ciencia encontraba en la experiencia pesquera una fuente de conocimiento indispensable para desarrollar soluciones técnicas aplicables al trabajo en el mar.
Junto a Ercoli desarrollaron contribuciones destacadas Alfonso Izzo y Juan Daniel Bartozzetti, integrantes de una generación dedicada a la investigación experimental, la selectividad, la transferencia tecnológica y sobre todo, al trabajo de campo, incluso llevando tecnología de pesca a variadas comunidades costeras artesanales de centroamérica. Con Luis Salvini, Julio García y Ricardo Roth participaron en el desarrollo del Dispositivo para el Escape de Juveniles de Peces en las Redes de Arrastre (DEJUPA y DISELA II), concebido para favorecer la liberación de ejemplares juveniles de merluza común durante las operaciones pesqueras, que lamentablemente no se usan.
El Manual Técnico del DEJUPA, elaborado por los seis especialistas, fue incorporado a la normativa nacional mediante la Resolución 514/2000. Aquella investigación representó una contribución concreta de la ingeniería argentina al desarrollo de tecnologías de selectividad destinadas a reducir la mortalidad de peces juveniles.
Los trabajos de esta escuela comprendieron también el DISELA II, dispositivo de doble grilla desarrollado para mejorar la selectividad en la pesquería de langostino. Años después, Izzo y Bartozzetti publicaron conjuntamente el Manual práctico sobre artes y métodos de pesca artesanal, editado por el INIDEP en 2011, destinado a transmitir conocimientos sobre diseño, planificación, construcción y trimado de artes de pesca para el oficio a la pareja.
La continuidad de esta especialidad permanece en el programa de Desarrollo de Artes de Pesca y Métodos de Captura, bajo la responsabilidad del ingeniero Franco Rubio. La elección de Mar del Plata como sede del encuentro internacional sobre tecnología en artes de pesca y comportamiento de peces, previsto para mayo de 2027 en cooperación con el ICES y la FAO, representa una nueva proyección de aquella tradición científica.
La investigación actual y la responsabilidad de sostener las principales pesquerías
Bajo la dirección institucional de Gonzalo Eduardo Bacigalupo, con Otto Cristian Wöhler al frente de la Dirección Nacional de Investigación, el INIDEP continúa desarrollando evaluaciones biológicas, estudios oceanográficos y trabajos tecnológicos que proporcionan información para administrar los principales recursos comerciales de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
En el estudio de la merluza común, Gabriela Irusta y especialistas como Betina Santos y María Fernanda Villarino investigan la estructura poblacional, los procesos reproductivos y la evolución de los efectivos al norte y al sur del paralelo 41° de latitud Sur. Sus trabajos aportan información fundamental para formular recomendaciones sobre capturas biológicamente aceptables y medidas de conservación.
En los recursos demersales costeros merece especial reconocimiento la doctora Claudia Raquel Carozza, cuya trayectoria científica supera las tres décadas de investigación. Sus estudios sobre la corvina rubia y las especies del variado costero bonaerense contribuyeron al conocimiento de la dinámica poblacional, la reproducción y las condiciones de explotación, particularmente en áreas de importancia biológica como El Rincón. A esa labor sumó la responsabilidad de conducir la Dirección Nacional de Investigación entre marzo de 2019 y mayo de 2024, participando en la coordinación de los programas científicos del organismo.
En la Dirección de Pesquerías de Invertebrados y Ambiente Marino, encabezada por María Inés Militelli, el langostino patagónico constituye una de las principales áreas de investigación. Paula Moriondo Danovaro, responsable del programa especializado, desarrolla junto con Juan de la Garza y Emiliano Pisani estudios sobre biomasa, distribución, reproducción y evolución de las capturas. Durante 2026 participaron en actividades técnicas vinculadas con las reglas de control de captura, destinadas a relacionar las decisiones de administración con indicadores científicos sobre el estado del recurso.
También corresponde reconocer al doctor Marcelo Pájaro, cuya extensa trayectoria comprende investigaciones sobre biología reproductiva, ictioplancton y relaciones entre las condiciones ambientales y los procesos biológicos marinos. Sus aportes al conocimiento de huevos y larvas de peces, junto con las responsabilidades científicas que desempeñó dentro del instituto y su participación en el programa de langostino, forman parte de una carrera dedicada al estudio de los recursos y ecosistemas del Mar Argentino.
La investigación sobre cefalópodos encuentra en la doctora Marcela Ivanovic una de sus principales referentes. Como responsable del Programa Pesquerías de Cefalópodos, desarrolla estudios sobre la dinámica del calamar argentino (Illex argentinus), especie cuyo ciclo de vida predominantemente anual exige un seguimiento permanente de la abundancia, los distintos efectivos poblacionales y los niveles de escape. Su labor, junto con profesionales como Nicolás Prandoni, aporta información esencial para las recomendaciones de manejo de la pesquería potera.
En peces pelágicos sobresale Claudio César Buratti, por su trayectoria en el estudio de la anchoíta (Engraulis anchoita) y la caballa (Scomber colias). Sus investigaciones comprenden evaluaciones poblacionales y técnicas hidroacústicas desarrolladas junto a especialistas como Paula Orlando, Luciano Padovani y Manuela Parietti. El conocimiento de estas especies resulta relevante tanto para su aprovechamiento comercial como para comprender su función dentro de las redes alimentarias del ecosistema marino.
La continuidad de estos programas constituye uno de los principales activos científicos de la pesca argentina. Cada evaluación incorpora antecedentes acumulados durante décadas y nuevas herramientas destinadas a comprender poblaciones cuya abundancia depende de procesos reproductivos, condiciones ambientales y presión extractiva.
El patrimonio oceanográfico acumulado durante cuatro décadas
La dimensión del conocimiento reunido por el instituto quedó reflejada en una investigación publicada en julio de 2026 en la revista internacional Earth System Science Data. El trabajo, realizado por Ana Gabriela Baldoni, Graciela Noemí Molinari y Raúl Alberto Guerrero, presentó la Base Regional de Datos Oceanográficos (BaRDO), integrada por 25.845 estaciones oceanográficas sometidas a controles de calidad, correspondientes a 872 campañas de investigación, con observaciones realizadas entre 1981 y 2024.
La publicación científica internacional de 2026 documenta un patrimonio de información esencial para estudiar la evolución de la temperatura, la salinidad y las condiciones ambientales del Atlántico Sudoccidental. Su valor reside en la continuidad de las observaciones y en la posibilidad de utilizarlas para comprender procesos que influyen sobre la distribución y abundancia de los recursos marinos.
Esa capacidad se apoya actualmente en el histórico Dr. Eduardo L. Holmberg y los buques oceanográficos Víctor Angelescu y Mar Argentino, incorporados en 2017 y 2020, respectivamente. La renovación de la flota amplió las posibilidades operativas y tecnológicas del país para desarrollar investigaciones sobre las principales pesquerías y los ecosistemas de la plataforma continental.
La biblioteca del INIDEP, memoria científica y vínculo permanente con el conocimiento
El patrimonio del INIDEP también permanece en sus publicaciones históricas. Informes técnicos, registros de campañas, investigaciones especializadas y documentos acumulados durante décadas integran un archivo cuyo valor se acrecienta cuando permite recuperar antecedentes indispensables para nuevos estudios. En esa tarea, la Biblioteca y Servicio de Documentación del INIDEP cumple una función fundamental de preservación y acceso al conocimiento científico.
Su coordinadora, Leticia Lizondo, desarrolla esa labor junto con Quimey Navas y Mercedes Verazay, quienes participan en tareas de atención al público y procesos técnicos. Su trabajo exige conocimiento especializado de las fuentes documentales y una particular precisión para identificar publicaciones, autores y antecedentes científicos, especialmente cuando las consultas remiten a investigaciones realizadas muchos años atrás.
La biblioteca constituye una conexión viva entre el conocimiento producido por generaciones anteriores y quienes necesitan recuperarlo para comprender el presente. Desde la redacción de PESCARE expresamos un reconocimiento especialmente afectuoso a Leticia Lizondo, Quimey Navas y Mercedes Verazay, cuya disposición, profesionalismo y colaboración permanente han acompañado nuestras investigaciones periodísticas. Su contribución merece ser destacada en este aniversario como parte de la labor humana que sostiene la memoria científica de la institución.
Casi medio siglo de ciencia al servicio del desarrollo pesquero argentino
Las investigaciones del INIDEP proporcionan fundamentos para que la autoridad pesquera y el Consejo Federal Pesquero adopten decisiones sobre capturas máximas permisibles, protección de áreas reproductivas y medidas de conservación. Su importancia también alcanza al conocimiento de los recursos transzonales y de los ecosistemas del Área Adyacente a la Zona Económica Exclusiva Argentina, donde la investigación científica contribuye a fortalecer la capacidad nacional para estudiar sus propios intereses marítimos.
Ese servicio fue posible gracias a generaciones de científicos, capitanes, técnicos, observadores, tripulantes y trabajadores que sostuvieron las investigaciones desde el mar, los laboratorios y las distintas áreas institucionales. Cada programa conserva una parte de esa experiencia, transmitida mediante la formación profesional y la continuidad de los estudios. El conocimiento científico acumulado por el INIDEP constituye un patrimonio público cuya importancia se proyecta sobre la conservación de los recursos y las posibilidades de desarrollo de la pesca argentina.
Desde PESCARE, medio dedicado desde hace más de dos décadas a informar sobre la actividad pesquera nacional, expresamos nuestro reconocimiento a quienes construyeron esa escuela científica y a los profesionales que hoy mantienen su continuidad. Su contribución merece gratitud por el rigor de sus investigaciones, la dedicación de sus trayectorias y el servicio prestado al país.
Felices 49 años al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero. Gracias por haber dedicado casi medio siglo a comprender la vida del Mar Argentino, la extraordinaria diversidad de sus especies y los procesos oceanográficos que sostienen sus ecosistemas. Gracias por transformar generaciones de investigación, vocación y esfuerzo en un patrimonio científico que honra a quienes lo construyeron y pertenece a todos los argentinos. Un legado de conocimiento que habrá de seguir orientando la conservación de nuestros recursos y el futuro de la pesca nacional.
Por DMC






