En octubre de 2024 advertimos que esperar una devaluación, mejores precios externos o auxilio estatal para recuperar rentabilidad era una forma de postergar el problema. Parte del empresariado pesquero y naval respondió con enojo antes que con una revisión de sus propios costos, de una estructura demasiado habituada a la renta financiera y poco exigida en eficiencia operativa.
Hoy las exportaciones y las divisas avanzan hacia nuevos récords, pero muchas tesorerías siguen sin capacidad para financiar la próxima marea. La causa ya no admite excusas externas: costos desordenados en muelle, presión tributaria, capital de trabajo insuficiente y una administración incapaz de transformar facturación en caja. Algunos pesqueros menores prefieren permanecer amarrados antes que salir a perder.
Aquella advertencia no era un antojo ni un gesto de soberbia, como fue tildado por un industrial. Era el diagnóstico de una actividad que debía aprender a producir con eficiencia en un nuevo esquema económico, antes de que la falta de caja expusiera la fragilidad que los buenos números de exportaciones que todavía disimulaban.
“Una vez cerré un balance positivo y casi me fundo”. La frase, escuchada a un empresario pyme con años de trayectoria por estos días en la catedral del café, el histórico Michelangelo, resume una diferencia decisiva; ganar dinero en el estado de resultados y disponer de efectivo son situaciones completamente distintas. En la pesca, donde cada viaje exige financiar combustible, salarios, víveres, reparaciones y servicios portuarios antes de vender y cobrar la captura, esa distancia puede definir la continuidad operativa de una empresa.
La estadística sectorial exhibe una actividad de gran capacidad exportadora. Durante 2025, la pesca argentina colocó en el exterior 549.416 toneladas por USD 2.010 millones, con aumentos del 3,9% en volumen y del 4,3% en divisas.
Durante el primer semestre de 2026, el Informe de Coyuntura elaborado por la Dirección de Planificación Pesquera sobre información del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) registró, dentro del universo de operaciones oficialmente publicado, 334.664,8 toneladas exportadas por USD 1.173,3 millones.
Sin embargo, exportar más describe facturación, volumen y generación de divisas; el balance de cada empresa depende del margen que queda después de producir, capturar, procesar y entregar ese producto.
La exportación mide dólares; el balance mide lo que quedó
Los USD 2.010 millones exportados por el sector durante 2025 representan el valor comercial de los embarques. Esa cifra incluye combustible consumido, remuneraciones, cargas sociales, mantenimiento naval, artes de pesca, seguros, frío, estibaje, transporte, derechos de exportación, costos bancarios y gastos administrativos.
Una empresa pesquera comienza a gastar antes de que el buque abandone el muelle. Luego debe completar la marea, descargar, procesar o almacenar el producto, obtener la documentación sanitaria y aduanera, embarcarlo y esperar el cobro del comprador. El ciclo financiero puede extenderse durante semanas o meses, mientras salarios, proveedores e impuestos requieren pagos inmediatos.
El problema aumenta cuando los costos argentinos avanzan más rápido que el ingreso efectivo por exportación. Los precios internacionales están determinados por mercados donde compiten langostinos de cultivo, merluza de otros orígenes, camarones de aguas frías, calamares y distintas proteínas marinas. La empresa argentina posee un margen limitado para trasladar sus aumentos internos al comprador extranjero.
La ecuación también cambia según la pesquería. Un potero con buenos rendimientos de calamar, un fresquero de merluza que abastece una planta en tierra y un congelador langostinero presentan estructuras productivas diferentes. Durante 2025, el precio promedio del calamar subió 11,5%, el del langostino avanzó 12,8% y el de la merluza apenas mejoró 1%. El crecimiento exportador agregado puede convivir con resultados positivos en algunas flotas y pérdidas en otras.
El costo de producir puede consumir el precio completo
El Informe de Coyuntura de junio de 2026 advierte que las restricciones de confidencialidad aplicadas a determinadas posiciones arancelarias impiden considerar las tablas publicadas como el volumen integral de exportaciones del sector y exigen cautela en las comparaciones interanuales. Los datos disponibles constituyen el universo comercial que pudo ser informado con el mayor nivel de desagregación permitido por el secreto estadístico.
La estadística oficial presenta toneladas, valor FOB y precio promedio de exportación. Esos indicadores miden el ingreso comercial bruto de los embarques y carecen de información sobre combustible, salarios, mantenimiento, financiamiento, impuestos, rendimiento por marea y costo industrial. Por esa razón, los USD 1.173,3 millones informados expresan capacidad exportadora, mientras la rentabilidad permanece dentro del balance individual de cada compañía.
El langostino permite observar esa diferencia. Entre enero y junio se declararon 58.934,3 toneladas por USD 430,3 millones, con un precio promedio de USD 7.301,8 por tonelada. El entero congelado alcanzó USD 6.604,9 por tonelada y las presentaciones excepto enteros llegaron a USD 7.789,6. La brecha de USD 1.184,7 por tonelada refleja diferencias de producto, procesamiento, presentación comercial y mercados de destino. Ese mayor valor FOB todavía debe absorber todos los costos necesarios para capturar, elaborar, conservar y exportar la mercadería.
El mismo informe muestra comportamientos distintos entre especies. Los calamares y potas congelados acumularon 168.112,6 toneladas por USD 466,8 millones: el volumen aumentó 0,4%, el valor cayó 0,3% y el precio promedio retrocedió 0,8%. Las merluzas congeladas alcanzaron 62.911 toneladas por USD 166,8 millones, con una mejora del 28,1% en volumen, del 34,9% en divisas y del 5,4% en el precio medio. Los datos confirman que más producción puede generar un aumento menor de ingresos e incluso una caída del valor exportado, antes de incorporar cualquier costo empresario.
El Derecho Único de Extracción, las tasas portuarias y los derechos vinculados con las Cuotas Individuales Transferibles de Captura añaden costos sobre la actividad. La situación económica de la flota fresquera llevó al Consejo Federal Pesquero (CFP) a suspender temporalmente durante 2026 el DUE para las capturas de merluza común y variado costero realizadas por fresqueros, además de reducir 50% el derecho de transferencia de CITC de merluza para ese segmento. La propia fundamentación oficial a través de la Resolución CFP Nro.2/2026 reconoció el deterioro de las condiciones económicas y operativas.
Cómo un balance positivo puede dejar el capital de trabajo en cero
El balance se confecciona con el criterio de lo devengado. Una venta puede contabilizarse como ingreso aunque el comprador todavía adeude el pago. El producto almacenado se registra como stock y forma parte del activo. Los créditos fiscales, reintegros pendientes y anticipos impositivos también figuran como activos, generan números favorables pero, su disponibilidad depende de cuando reingresan a la empresa, dependiendo de los tiempos del Estado.
Todos poseen valor contable positivo. Ninguno reemplaza el capital de trabajo, es decir, el efectivo necesario para cargar combustible, pagar una reparación o liquidar salarios antes de la siguiente salida.
Una empresa puede mostrar utilidad y, al mismo tiempo, tener gran parte de sus recursos inmovilizados en:
- Mercadería congelada pendiente de venta o embarque.
- Créditos por exportaciones todavía sin cobrar.
- Saldos fiscales y reintegros en trámite.
- Anticipos de impuestos a cobrar.
- Inversiones realizadas en plantas y equipos. Mantenimiento y renovación de flota.
- Cancelaciones de capital de préstamos, que consumen caja aunque solamente los intereses afecten el resultado.
También puede ocurrir el fenómeno inverso. Las amortizaciones de buques, instalaciones y maquinaria reducen la utilidad contable, aunque durante ese ejercicio no representen una salida equivalente de efectivo. Reflejan el desgaste económico de activos que deberán repararse o reemplazarse.
Inflación, deuda y resultados financieros
Los balances argentinos se presentan en moneda homogénea, corriente, en moneda de circulación legal. El ajuste contable reconoce cómo la inflación modifica el poder adquisitivo de activos y pasivos monetarios. Una compañía expuesta con capital de trabajo, créditos o saldos fiscales en pesos puede registrar una pérdida por esa exposición; una empresa con mayor nivel de pasivos monetarios puede obtener el efecto contrario.
La Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE) establece que el resultado por exposición al cambio en el poder adquisitivo de la moneda (RECPAM) comprende el efecto de la inflación sobre las partidas monetarias. Normas contables sobre estados en moneda homogénea.
El balance incorpora además intereses bancarios, diferencias de cambio y costos de financiación. Una empresa con operación pesquera razonable puede terminar en pérdida después de sumar gastos financieros, ajuste por inflación y amortizaciones. Por eso resulta indispensable distinguir resultado operativo, resultado financiero, resultado antes de impuestos y flujo real de fondos.
Al fin y al cabo, entre lo que la empresa debe pagar y el producto de lo exportado a cobrar probablemente a los 120 o mas desde la captura, – en el mejor de los casos -, termina por definir que la empresa pesquera termina siendo un banco que financia dinero probablemente con la tasa más baja y sin medir riesgos. Ese desbalance financiero, repercute directamente en el capital de trabajo, que hoy, en grandes congeladores merluceros puede estar en 2.5 veces la carga de bodega completa.
Ganancias: la escala vigente y el verdadero peso del impuesto
Para los ejercicios iniciados desde el 1º de enero de 2026, la escala del Impuesto a las Ganancias para sociedades establece:
- 25% sobre ganancias netas imponibles de hasta $133.514.185,74.
- Un importe fijo de $33.378.546,43 más 30% sobre el excedente, entre $133.514.185,74 y $1.335.141.857,38.
- Un importe fijo de $393.866.847,93 más 35% sobre el excedente de $1.335.141.857,38.
Los límites de $5 millones y $50 millones corresponden a la escala original sancionada en 2021 y quedaron desplazados por las actualizaciones anuales. Escala oficial de Ganancias para sociedades en 2026.
El 35% constituye la alícuota marginal del tramo superior: se aplica sobre la porción que excede $1.335 millones. Cuando las utilidades alcanzadas se distribuyen a accionistas sujetos al gravamen, corresponde además una retención del 7% sobre el dividendo. En el tramo máximo, la carga marginal combinada sobre una utilidad distribuida llega al 39,55%, porque ese 7% se calcula sobre el resultado posterior al impuesto societario.
El anticipo: un impuesto futuro que compite con la próxima marea
El régimen vigente obliga a las sociedades a ingresar nueve anticipos anuales, cada uno equivalente al 11,11% de la base calculada a partir del impuesto determinado en el ejercicio anterior, luego de descontar los conceptos admitidos.
Si una empresa determinó $90 millones de impuesto, el esquema proyecta nueve pagos cercanos a $10 millones. Esa obligación surge mientras transcurre el nuevo ejercicio y puede coincidir con una caída de capturas, menores precios, una reparación extraordinaria o el aumento de los costos operativos.
El anticipo queda registrado como pago a cuenta del impuesto futuro. Su efecto inmediato aparece en la tesorería: retira recursos disponibles y los convierte en un crédito fiscal. La pérdida contable surge de la actividad, de los resultados financieros y del ajuste por inflación; el anticipo profundiza la necesidad de capital de trabajo.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) permite solicitar una reducción cuando la obligación proyectada resulta inferior. El procedimiento general puede ejercerse desde el quinto anticipo; también puede iniciarse desde el tercero cuando el total supere en más del 25% el impuesto estimado y desde el primero cuando la diferencia proyectada exceda el 40%. La solicitud exige estimaciones respaldadas y queda sujeta a control fiscal. Régimen vigente de anticipos y solicitudes de reducción.
La herramienta atenúa el desfasaje, aunque requiere que la empresa detecte con anticipación la caída del resultado y pueda justificarla mientras la campaña continúa abierta.
El dato que realmente importa
Un balance pesquero debe leerse desde la operación hacia la caja o sea, hacia el capital de trabajo. Primero corresponde observar cuánto dejó la captura después de salarios, combustible, mantenimiento y costos de descarga. Luego aparecen la estructura administrativa, los impuestos sobre ventas y exportaciones, el financiamiento, las amortizaciones y el efecto de la inflación.
Finalmente, el estado de flujo de efectivo revela si la empresa generó efectivo o sostuvo la actividad mediante deuda, aportes de socios, postergación de proveedores o reducción de inversiones.
Así se explica la aparente contradicción: la industria puede alcanzar máximos de exportación mientras una parte de sus empresas pierde dinero; una compañía puede cerrar con utilidad contable y carecer de fondos para financiar la próxima marea. En los estratos de menor escala de la flota argentina —rada o ría, costeros y fresqueros sin acceso al langostino—, el problema dejó de ser pasajero, la combinación de especies de menor valor comercial, mayores distancias de navegación, rendimientos inciertos y costos internos crecientes consumió progresivamente el capital de trabajo y convirtió el modelo en deficitario.
La consecuencia alcanza directamente al empleo sostenido por esas flotas y encuentra escaso respaldo en un mercado interno que apenas consume 7,1 kilogramos de productos pesqueros por habitante al año. En la pesca, el balance informa el resultado económico de la marea; la caja decide si el buque podrá volver a zarpar.
Y, como siempre, se expone la opinión al criterio del lector, anticipando que no son cuatro los puntos cardinales como tampoco siete los colores del arco iris, dejando las consideraciones de ésta temeraria dinámica a su juicio, y sugiriendo que no la desconozca…
Buen domingo en familia, para todos..!
Por DMC






