La Sociedad Nacional de Pesca Artesanal del Perú (Sonapescal) reclama ordenar el acceso a la pesca de pota ante un crecimiento de embarcaciones que, según la organización, presiona los precios y reduce los márgenes de los pescadores. Su presidenta, Elsa Vega, estima que actualmente participan más de 9.000 unidades, frente a las 4.500 a 5.000 que operaban anteriormente.
La estimación gremial describe una expansión cercana al doble en el número de embarcaciones dedicadas al calamar gigante. Vega atribuye ese crecimiento a la mayor presencia del recurso cerca de la costa y a los precios alcanzados durante 2025, condiciones que atrajeron unidades procedentes de otras pesquerías destinadas al consumo humano directo.
El reclamo apunta a identificar quiénes participan de la actividad y con qué capacidad extractiva. Para Sonapescal, el aumento de la oferta de materia prima encuentra dificultades de absorción en el procesamiento y la comercialización, con consecuencias sobre el valor de las descargas.
El precio cae y el hielo encarece las faenas
Según Vega, el kilo de pota llegó a cotizarse a 11 soles durante 2025, mientras las plantas pagan actualmente alrededor de 2,10 soles. La diferencia equivale al 80,9% respecto de aquel máximo, tomando los valores informados por la dirigente.
En el caso de los pescadores, señaló una remuneración actual de entre 1 y 1,30 soles por kilo. Ese precio corresponde a otro eslabón de comercialización y debe distinguirse del valor en planta al evaluar la evolución de los ingresos.
La caída del precio coincide con un aumento del costo de conservación: la tonelada de hielo pasó de 100 a 260 soles, un incremento del 160%. Para la operatoria artesanal, ese insumo incide directamente en el gasto necesario para mantener la calidad de las capturas hasta su entrega.
Qué estableció la autoridad peruana
El Ministerio de la Producción del Perú (Produce) fijó el Límite Máximo de Captura Total Permisible de pota para 2026 en 709.659 toneladas, mediante la Resolución Ministerial 00304-2026, publicada el 29 de agosto.
El fundamento técnico recoge 627.338 toneladas desembarcadas y una evaluación del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) que estimó 82.321 toneladas adicionales disponibles para captura. Ese volumen quedó habilitado para el período comprendido entre el 30 de agosto y el 31 de diciembre.
La distribución asigna 19.757 toneladas a embarcaciones con bodegas menores de 10 metros cúbicos y 62.564 toneladas a unidades de entre 10 y 32,6 metros cúbicos. La norma exige permisos vigentes y establece condiciones para las faenas y su fiscalización.
El padrón como herramienta de ordenamiento
Sonapescal propone identificar las embarcaciones efectivamente dedicadas a la pota, verificar su capacidad de bodega y contrastarla con los volúmenes declarados. También reclama frenar nuevas incorporaciones mientras se determina la dimensión de la flota y extender el seguimiento mediante el Sistema de Seguimiento Satelital para Embarcaciones Pesqueras (Sisesat).
La cantidad de unidades constituye un dato necesario para administrar el acceso. El esfuerzo pesquero exige considerar, además, la capacidad de captura y el tiempo de operación de cada embarcación. Esa distinción permite evaluar cuánto creció la actividad y cómo se distribuyen las posibilidades de pesca.
El planteo económico del gremio se concentra en esa relación; cuántas embarcaciones concurren sobre el volumen autorizado y qué precio obtiene cada una por sus desembarques. La disponibilidad del recurso y la rentabilidad de las faenas responden a factores diferentes.
La diferencia de escalas y objetivos
En Argentina, los 18 proyectos poteros aprobados representan un incremento potencial del 21,4% sobre los 84 buques operativos considerados por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Si ingresaran todos y se mantuviera aquella base, la flota alcanzaría 102 unidades, frente al crecimiento cercano al doble estimado por Sonapescal. También difiere la estructura productiva; la pesquería artesanal peruana captura Dosidicus gigas, mientras los poteros argentinos explotan Illex argentinus mediante buques industriales con congelación a bordo. Los proyectos aprobados deben comprometer reprocesamiento en tierra de al menos el 20% de las capturas. Acta CFP Nro. 21/2026 y Resolución CFP Nro. 6/2026.
El fundamento argentino consiste en aumentar la participación nacional en la captura del recurso existente antes de su migración hacia aguas adyacentes y de esa manera con la posibilidad de evitar la migración; complicar la ecuación económica de los buques que integran la flota en aguas internacionales.
El INIDEP evaluó la incorporación de entre 15 y 20 poteros como compatible con la sustentabilidad de los principales stocks bajo las condiciones analizadas y las medidas de manejo vigentes, que deben preservar tasas de escape adecuadas para la reproducción. La ampliación modifica la capacidad extractiva de la flota nacional; no supone un aumento de la biomasa ni de la disponibilidad sostenible del caladero, que siempre será un variable de ajuste plenamente auditada por el departamento de cefalópodos del INIDEP. Acta CFP Nro.20/2026.






