La Prefectura Naval Argentina dio por cerrado ayer, a las 18:00 horas, el operativo SAR Luca Mario tal lo anticipado por este medio, luego de una semana de búsqueda del tripulante caído al mar desde el buque pesquero a unas 160 millas náuticas al Este-noreste de Puerto Deseado, como informamos el martes pasado. Desde ese momento, el expediente cambia de naturaleza: la emergencia operativa queda concluida y las actuaciones pasan al terreno administrativo y pericial, bajo intervención de Prefectura y de la Fiscalía Federal de Caleta Olivia.
El dato operativo más claro surgió apenas conocida la comunicación oficial. Los dos últimos buques que permanecían afectados al rastrillaje se desplazaron fuera del área asignada, el Ponte de Rande puso proa hacia zona de pesca y el Luca Mario inició navegación hacia Mar del Plata, donde tiene previsto arribar mañana. Ese movimiento, lejos de admitir lecturas livianas, confirma que las unidades permanecieron en el dispositivo mientras la autoridad marítima mantuvo abierto el SAR y se retiraron cuando esa misma autoridad dispuso su cierre.

El Luca Mario quedó afectado durante una semana a una búsqueda coordinada por la autoridad competente, con participación de medios de superficie y aéreos, en un área que fue ampliándose según deriva, corrientes, viento y probabilidades de hallazgo con más de 17.000 km² y cerca de 2700 millas náuticas recorridas por 5 unidades de mar.
Cualquier evaluación sobre la maniobra de pesca, las condiciones meteorológicas, la secuencia del accidente y las decisiones tomadas a bordo corresponde ahora al sumario, a las declaraciones, a la reconstrucción técnica y a las constancias formales del expediente, aunque por porte, diseño y experimentada tripulación a bordo con vientos de superficie de 30 nudos la operatoria es habitual, de hecho mientras el Luca Mario viraba la red para ponerse posteriormente a la noche a la capa, otros barcos, incluso de menor porte, continuaban operando en patrones compatibles a pesca.
El sistema SAR tiene una regla internacional clara con enmiendas de la Organización Marítima Internacional, quien establece que las operaciones de búsqueda y rescate deben continuar, cuando sea practicable, hasta que haya pasado toda esperanza razonable de rescatar sobrevivientes. Ese criterio surge del Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos y del marco IAMSAR, preparado por la OMI y la OACI para armonizar las operaciones marítimas y aeronáuticas de búsqueda y rescate.
El Manual IAMSAR también fija los factores que deben considerarse cuando una búsqueda resulta infructuosa, probabilidad de que el sobreviviente estuviera dentro del área rastrillada, probabilidad de detección del objetos que confirmen la búsqueda, tiempo que los medios pueden permanecer en escena y probabilidad de que la persona continúe con vida. El mismo texto agrega un dato técnico relevante, la supervivencia en inmersión no puede calcularse con una fórmula exacta y depende de temperatura del agua, equipos de supervivencia, condiciones ambientales y posibilidad de haber podido salir del agua por la costa. eventos que distan de la probabilidad, en este caso particular.
La misma doctrina internacional explica qué ocurre cuando se termina una búsqueda activa. Tras consulta con el centro coordinador correspondiente, el coordinador en escena puede dar por finalizada la búsqueda activa, informar a protagonistas, liberar a las embarcaciones asistentes para que continúen navegación y pedir a los buques del área que mantengan vigilancia visual. Es decir, la salida del Ponte de Rande y del Luca Mario de la zona de rastrillaje encuadra en la lógica propia de cierre de un operativo SAR, no en una decisión unilateral de abandonar una emergencia.
Argentina incorporó el Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos mediante la Ley 22.445. En el plano nacional, la Armada Argentina es autoridad de aplicación del instrumento internacional y la Prefectura integra el sistema operativo de búsqueda y rescate, con subcentros SAR distribuidos estratégicamente para coordinar misiones en el ámbito marítimo, fluvial y lacustre.
La referencia comparada de manuales SAR oficiales mantiene el mismo criterio, una búsqueda puede suspenderse cuando, después de una revisión completa, la operación ya no presenta una posibilidad razonable de localizar con vida a la persona desaparecida. Esa revisión debe considerar supervivencia, área efectiva de búsqueda, deriva, eficacia de los rastrillajes, tiempo transcurrido, ambiente, edad, condición física, experiencia y equipos disponibles. También exige registrar las razones de la suspensión e informar a los familiares sobre el esfuerzo realizado y los motivos operativos de la decisión.
El dolor de la familia, amigos, tripulantes compañeros de trabajo desde hace 24 años, junto a toda la comunidad pesquera argentina conserva plena legitimidad humana y matices de angustia, dolor y reflexión.
Desde ahora, el caso entra en otra fase. Prefectura deberá reunir declaraciones, comunicaciones, registros de navegación, datos meteorológicos, documentación de guardia, detalles de la maniobra, elementos de seguridad utilizados y toda constancia vinculada con la caída del tripulante al mar. La Fiscalía Federal de Caleta Olivia definirá el curso de la investigación y el alcance de las medidas procesales. Ese expediente, y no la especulación, será el ámbito donde deberá determinarse qué ocurrió, cómo ocurrió y cuáles fueron los procedimientos operativos después del incidente, que si bien son hechos inesperados y al extremo dolorosos, no esgrimen distancia de la peligrosidad intrínseca de esta actividad. La reflexión, los procesos según normas de buenas prácticas en preservar la vida humana extremando las máximas medidas de seguridad siempre son el escenario preferido para quienes hacen trabajos en un medio tan hostil como el Atlántico Sur.






