El sector pesquero uruguayo concretó su primer embarque hacia la Unión Europea sin aranceles, en el marco del inicio de la aplicación del acuerdo UE–MERCOSUR, en una operación que marca un punto de partida para reposicionar su oferta en mercados de mayor valor.
La empresa Ciupsa realizó la carga de un contenedor con destino a Lituania, transportado por el buque Xiamen Express de la naviera Hapag-Lloyd. El envío incluyó 28 toneladas de merluza procesada en formato HGT (sin cabeza, vísceras y cola), lo que implica un mayor aprovechamiento de la materia prima.
Desde la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) destacaron que el embarque no representa solo una operación comercial, sino el inicio de una nueva etapa para el sector. La posibilidad de ingresar al mercado europeo sin el arancel del 15% que históricamente afectaba estas exportaciones modifica la ecuación de competitividad y abre la puerta a un crecimiento que hasta ahora resultaba limitado.
“Que una empresa de CIPU logre hoy colocar producción uruguaya en la Unión Europea sin el peso de los aranceles previos nos devuelve la esperanza en la capacidad de resiliencia de la industria”, señaló el presidente de la entidad, Juan Riva-Zucchelli, quien advirtió que todavía quedan pendientes cambios estructurales para consolidar ese escenario.
El avance comercial se produce en un contexto complejo. La industria pesquera uruguaya viene de atravesar dos zafras prácticamente perdidas debido a conflictos sindicales prolongados, que afectaron la operatoria y el cumplimiento de compromisos internacionales.
A esto se suma el impacto del aumento del combustible, uno de los principales costos de la actividad. Si bien desde el sector reconocen que hubo apoyo del gobierno que trajo cierto alivio, advierten que la situación sigue siendo delicada.
En paralelo, desde el 29 de abril la flota permanece paralizada por una medida de fuerza de los sindicatos de capitanes, marineros y maquinistas, una práctica que se repite en el inicio de cada zafra.
En diálogo con este medio, el empresario y dirigente pesquero uruguayo Carlos Abel Olivera, director de Novabarca y referente del sector pesquero y procesador, sostuvo que la eliminación del arancel abre una oportunidad concreta, pero que el verdadero desafío es interno.
“A diferencia de China y África Occidental, que son nuestros mercados tradicionales, Europa consume pescado más elaborado. Para competir ahí tenemos que ser competitivos industrialmente, y hoy no lo somos”, explicó.
En ese sentido, detalló que el producto exportado —merluza HGT— implica un rendimiento cercano al 65% respecto del pescado entero, lo que refleja un mayor nivel de procesamiento y agregado de valor.
Hasta ahora, las exportaciones hacia Europa se realizaban en volúmenes reducidos, condicionadas por la combinación de altos costos internos y barreras arancelarias. Con el nuevo escenario, el sector empieza a proyectar una expansión hacia destinos como Lituania, España, Portugal, Grecia, Polonia, Francia e Italia.
Para Olivera, transformar este tipo de embarques en una operatoria habitual requiere avanzar en cambios de fondo. Entre ellos, mencionó la necesidad de modificar normativa marítima y pesquera, facilitar el acceso de nuevo personal al sector y reducir costos previsionales, cargas sociales, seguros y energía.
El empresario también fue crítico con la dinámica de los conflictos laborales. “Todos los 29 de abril los sindicatos paran la flota justo cuando comienza la zafra. Es una lógica destructiva que se instaló hace años para presionar en ese momento clave”, afirmó.
Según advirtió, este tipo de medidas impacta directamente en la producción y el empleo. “Se pierden miles de toneladas y una enorme cantidad de jornales que afectan a miles de familias”, señaló.
Más allá de las dificultades, el sector empieza a proyectar un escenario de crecimiento si se consolidan las condiciones de competitividad.
“Hoy estamos en niveles de entre 100 y 130 millones de dólares anuales. Comparado con Argentina no es nada, pero con los cambios que venimos impulsando desde el sector privado podríamos llegar a los 500 millones”, sostuvo Olivera.
La proyección sintetiza el momento que atraviesa la pesca uruguaya: un punto de inflexión en el que el acceso a mercados de alto valor comienza a destrabarse, pero donde el verdadero desafío pasa por resolver los condicionantes internos para que ese acceso se traduzca en un crecimiento sostenido.






