La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación actualizó el Protocolo de Calidad para Langostinos Enteros Congelados a Bordo Argentinos, una herramienta de adhesión voluntaria destinada a fortalecer la diferenciación comercial de uno de los principales productos pesqueros de exportación del país y consolidar su posicionamiento en los mercados internacionales.
La medida fue oficializada mediante la Resolución SAGyP Nro. 98/2026, que sustituye el protocolo vigente desde 2018 por una versión revisada y adaptada a las actuales exigencias de calidad, trazabilidad e inocuidad que demandan los mercados internacionales.
Desde la cartera agropecuaria señalaron que el creciente nivel de información de los consumidores y la mayor competencia entre países exportadores hacen necesario contar con herramientas que permitan identificar y certificar los atributos diferenciales del langostino argentino, especialmente cuando esas características no pueden ser comprobadas directamente por el comprador.
En ese marco, la actualización del protocolo busca respaldar la utilización del sello «Alimentos Argentinos, una elección natural«, otorgando un estándar común para las empresas que decidan certificar voluntariamente sus productos bajo parámetros superiores de calidad.
Uno de los principales cambios introducidos por el nuevo documento es la ampliación de los requisitos técnicos que deberán cumplir quienes aspiren a esa certificación. El protocolo incorpora una descripción más detallada del proceso de captura y elaboración a bordo de los buques tangoneros congeladores, reforzando la importancia de la rapidez del procesamiento para preservar las características naturales del producto.
Asimismo, establece mayores precisiones sobre los sistemas de aseguramiento de la inocuidad, exigiendo la implementación del sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC/HACCP) y un esquema de trazabilidad que permita seguir el producto desde el caladero de origen —identificando la marea y el lance de pesca— hasta su distribución final.
El protocolo también profundiza los atributos diferenciales del langostino patagónico, al definirlo como un recurso salvaje del Mar Argentino que se distingue de los productos provenientes de la acuicultura por sus condiciones naturales de captura, su frescura y sus características organolépticas. En esa línea, pone especial énfasis en la preservación de la calidad de la materia prima, el control del tratamiento antimelanósico y el mantenimiento de la cadena de frío durante todo el proceso.
Entre las especificaciones técnicas se ratifica que el producto certificado debe alcanzar una temperatura mínima de -18 °C en su núcleo durante la congelación y mantenerse en esas condiciones para asegurar una vida útil de hasta 24 meses. Además, el documento actualiza las condiciones de envasado, almacenamiento y rotulado, incorporando la posibilidad de utilizar nuevas tecnologías de packaging siempre que cuenten con aprobación sanitaria y mantengan las propiedades de protección exigidas.
La elaboración del nuevo protocolo contó con la participación técnica del SENASA, INIDEP, Dirección de Planificación Pesquera y CAPeCA, entre otros organismos e instituciones vinculadas con la actividad.
La resolución no establece obligaciones para las empresas, ya que la adhesión al protocolo continúa siendo voluntaria. Sin embargo, el Gobierno sostiene que la diferenciación por calidad constituye una herramienta estratégica para agregar valor a la producción nacional y fortalecer la competitividad del langostino argentino en un mercado internacional donde la trazabilidad, la inocuidad y los sistemas de certificación tienen un peso cada vez mayor.






