La industria pesquera latinoamericana avanzó en la construcción de una agenda regional común para afrontar algunos de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector a nivel internacional. El debate tuvo lugar durante la 11ª Reunión Ordinaria de la Alianza Latinoamericana para la Pesca Sustentable y la Seguridad Alimentaria (ALPESCAS), realizada en Panamá con la participación de representantes empresariales de distintos países de la región.
La reunión permitió abordar temas vinculados a la sostenibilidad de las pesquerías, la seguridad alimentaria, la certificación de productos pesqueros, la capacitación de los distintos eslabones de la cadena de valor y la creciente influencia de los organismos internacionales en la regulación de la actividad.
Uno de los asuntos que concentró especial atención fue la implementación del Acuerdo sobre Biodiversidad más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ), considerado uno de los nuevos marcos regulatorios globales para la protección de los ecosistemas marinos en alta mar. Frente a ese escenario, los participantes coincidieron en la necesidad de que las futuras disposiciones derivadas del acuerdo se articulen con las estructuras de gobernanza ya existentes y eviten generar superposiciones regulatorias.
En ese contexto, los representantes de la industria destacaron el rol que desempeñan las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROP), organismos que actualmente administran numerosas pesquerías internacionales mediante sistemas de evaluación científica, monitoreo de capturas y medidas de conservación.
Según se planteó durante el encuentro, la experiencia acumulada por las OROP constituye una herramienta clave para avanzar hacia una gestión sostenible de los recursos marinos y debería ser aprovechada en la implementación del acuerdo BBNJ. Asimismo, se consideró necesario fortalecer los mecanismos de coordinación entre los organismos pesqueros regionales y las nuevas instancias que puedan surgir a partir del tratado internacional.
Más allá del debate sobre gobernanza oceánica, la reunión definió una hoja de ruta orientada al fortalecimiento integral del sector pesquero y acuícola latinoamericano. Entre los objetivos establecidos figuran el impulso a las certificaciones de pesca sostenible, el desarrollo de programas de capacitación para trabajadores y empresas, la promoción del consumo de productos del mar y el fortalecimiento de las cadenas de valor como herramientas para generar empleo y agregar valor a la producción regional.
Otro de los temas incorporados a la agenda fue la necesidad de construir posiciones técnicas comunes frente a futuras discusiones en el ámbito de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Los participantes coincidieron en que las decisiones vinculadas a especies de interés pesquero deben sustentarse en evidencia científica sólida y en información técnica validada internacionalmente.
La cooperación público-privada también apareció como uno de los ejes centrales del encuentro. Los representantes del sector valoraron el trabajo conjunto desarrollado con organismos internacionales, asociaciones pesqueras de otras regiones y entidades vinculadas a la investigación y el desarrollo, considerando que estos espacios resultan fundamentales para afrontar desafíos vinculados a la sostenibilidad, la innovación y el financiamiento.
Durante la reunión, además, fueron ratificadas las actuales autoridades de ALPESCAS para un nuevo período de dos años. En ese marco, se destacó la continuidad de proyectos regionales como «Redes de América«, iniciativa dedicada al reciclaje de redes y cabos de pesca que ya supera las 12.500 toneladas de materiales recuperados y se ha convertido en una referencia internacional en materia de economía circular aplicada a la actividad pesquera.
La agenda acordada en Panamá refleja la intención de la industria pesquera latinoamericana de participar activamente en los principales debates internacionales vinculados al futuro de los océanos, buscando compatibilizar los objetivos de conservación con la producción sostenible de alimentos, la generación de empleo y el desarrollo económico de las comunidades costeras de la región.






