El petrolero Helios volvió a operar luego de completar una reparación integral en el astillero Tandanor, donde fue sometido a una extensa intervención técnica para subsanar los daños ocasionados por la colisión que sufrió el pasado 4 de mayo en el puerto de Campana.
El 4 de mayo de 2026, alrededor de las 17.36, el buque químico Ginga Bobcat embistió con su proa la popa de estribor del petrolero Helios, que permanecía amarrado y operaba con combustibles en el puerto de Campana. El quimiquero, de bandera panameña, navegaba río arriba por la Hidrovía Paraná–Paraguay con unas 10.300 toneladas de ácido sulfúrico destinadas al complejo industrial del Gran Rosario.
El impacto provocó daños en ambas embarcaciones, principalmente por encima de la línea de flotación. No hubo heridos, derrames ni contaminación, aunque las características de las cargas exigieron inspecciones inmediatas sobre los cascos y los sistemas comprometidos. Los registros de navegación ubicaron al Ginga Bobcat a unos 8,6 nudos antes del contacto. Las causas de la maniobra no fueron comunicadas oficialmente, mientras que la magnitud de las averías sufridas por el Helios determinó su posterior ingreso a dique seco.

La intervención ejecutada involucró trabajos estructurales, mecánicos y de sistemas que demandaron la participación coordinada de las distintas áreas técnicas del astillero. El mayor desafío se concentró precisamente en el sector afectado por la colisión, donde fueron reemplazadas chapas de acero naval grado AH-32 y diversos elementos estructurales dañados por el impacto.
Las tareas incluyeron además la reconstrucción de soportes y basamentos, la renovación de componentes de cubierta y trabajos sobre la sala de purificadoras y otros espacios comprometidos. En paralelo, especialistas del astillero realizaron el desmontaje, inspección y posterior montaje de la hélice propulsora, controles sobre la línea de ejes, verificaciones del sistema de gobierno e intervenciones sobre distintos mecanismos mecánicos vinculados a la propulsión del buque.
La reparación también contempló la renovación de tuberías correspondientes a diferentes sistemas de servicio, el tratamiento integral del casco mediante hidrojetting y aplicación de nuevos esquemas de pintura, tareas de limpieza técnica, mantenimiento sobre las cadenas de anclas y un completo programa de ensayos no destructivos e inspecciones de calidad para verificar la integridad de todas las reparaciones ejecutadas antes de autorizar el regreso del buque a la actividad.
Construido en 2011, el Helios es un buque tanque de aproximadamente 145 metros de eslora y 23 metros de manga, destinado al transporte de productos derivados del petróleo. Su reparación representó una intervención de alta complejidad por la magnitud de los daños sufridos en la aleta y por la necesidad de recuperar tanto la integridad estructural como el correcto funcionamiento de sus sistemas de propulsión y servicios auxiliares.
Con la finalización de los trabajos y la superación de las inspecciones técnicas correspondientes, el Helios quedó nuevamente en condiciones de operar, en una reparación que vuelve a poner de manifiesto la capacidad de la industria naval para ejecutar intervenciones de gran envergadura sobre buques mercantes que operan en el tráfico marítimo nacional e internacional.






