China anunció mayores controles sobre su flota de aguas distantes y medidas contra la pesca ilegal en su programa pesquero 2026–2030. El 15.º Plan Quinquenal de Desarrollo Pesquero, emitido el 4 de septiembre por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales, plantea reforzar la responsabilidad de las empresas y verificar el cumplimiento de los acuerdos internacionales.
El documento combina conservación con desarrollo productivo y mantiene el aprovechamiento comercial de recursos fuera de sus aguas. Para Argentina, su alcance dependerá de los controles sobre las embarcaciones que operan junto al límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).
Límites de captura y protección de juveniles
El programa mantiene un máximo de 10 millones de toneladas anuales de capturas marinas domésticas, un techo que ya figuraba en la planificación anterior. La cifra corresponde a la pesca en aguas chinas; la flota de aguas distantes recibe un tratamiento específico.
En 2025, las capturas marinas domésticas alcanzaron 9,61 millones de toneladas. El límite previsto para 2030 permanece por encima de ese registro y prolonga una política de contención del esfuerzo pesquero.
El objetivo general es llegar a 80 millones de toneladas de productos acuáticos en 2030, frente a 76,52 millones en 2025. Ese volumen comprende pesca y acuicultura, actividad a la que el Gobierno asigna un papel central para ampliar la oferta.
Para la pesca extractiva, el plan propone límites por especie y pesquería, artes más selectivas y reducción de embarcaciones domésticas. También contempla prohibir la captura de juveniles destinados a alimentar cultivos o fabricar alimento.
El biólogo Wang Songlin, presidente de la Qingdao Marine Conservation Society (QMCS), destacó ante SeafoodSource el paso hacia una gestión específica de cada pesquería. La distinción importa: un total nacional dentro del límite puede coexistir con presión excesiva sobre determinadas poblaciones. Para aplicar esa gestión, será necesario vincular la evaluación de cada recurso con el esfuerzo autorizado y verificar cómo se cumplen los límites.
Control exterior y la prueba del Atlántico Sur
Para la flota de aguas distantes, China plantea controlar su tamaño, revisar la aprobación de proyectos y mejorar las evaluaciones de cumplimiento. A la vez, prevé desarrollar nuevos caladeros y recursos bajo criterios de sostenibilidad. El desarrollo comercial sigue formando parte de su política exterior pesquera.
La tolerancia cero frente a la pesca ilegal aparece acompañada por mejores reportes y mayor participación en las reglas internacionales. El programa también incorpora banda ancha satelital a bordo, mejoras habitacionales y capacitación. Wang relacionó estas medidas con el bienestar de las tripulaciones, aunque su efecto dependerá del acceso efectivo de los trabajadores a las comunicaciones. La seguridad y la respuesta a emergencias completan las mejoras previstas para las condiciones de trabajo durante las mareas.
El marco incluye una reforma legal: la Ley de Pesca china, revisada el 27 de diciembre de 2025, rige desde el 1 de mayo de 2026. Su artículo 59 exige autorización y controles para la carga o descarga de capturas por buques extranjeros y prohíbe el ingreso de pesqueros extranjeros identificados como participantes en pesca ilegal conforme a los tratados aplicables a China. La reforma también refuerza los reportes de ingreso a puerto y las inspecciones, con operaciones concentradas en instalaciones habilitadas.
Desde el 16 de abril de 2025, el país también integra el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para impedir que capturas procedentes de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada —INDNR— accedan a los mercados.
Esos compromisos enfrentan antecedentes documentados. El informe de 2026 al Congreso estadounidense de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) identificó deficiencias en el control chino sobre sus buques en jurisdicciones extranjeras. Citó transbordos ilegales en Sierra Leona y declaraciones incorrectas de capturas en Vanuatu. También recogió evidencia sobre trabajo forzoso en la flota de aguas distantes, incluidos poteros. Preparado en 2025 con información de 2022 a 2024, constituye un antecedente para evaluar las respuestas posteriores. Su alcance temporal precede al nuevo plan.
Las promesas de conservación de China enfrentan en el Atlántico Sur una expansión pesquera documentada. La Nota DNI Nro. 41/2026, fechada el 12 de mayo, del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) consignó 484 buques extranjeros detectados durante 2026 en el área adyacente a la ZEEA: 338 poteros y 146 arrastreros. La Prefectura Naval Argentina identifica un amplio predominio chino en el conjunto de la flota extranjera.
El avance del arrastre agrega un dato especialmente severo: un análisis publicado por la fuerza en mayo estableció que esas embarcaciones eran casi un 70% más numerosas que en 2020 y que cerca de la mitad estaban vinculadas a empresas chinas, incluidas unidades con otras banderas. Detrás del anuncio de mayores controles aparece, así, una presencia empresarial que también se extiende bajo pabellones de terceros países.
El despliegue forma parte de un circuito que enlaza caladeros frente a Ecuador y Chile con el Atlántico Sur, sometido a vigilancia por las autoridades de la región. En el borde argentino, el contraste alcanza al manejo del recurso: la flota nacional captura calamar bajo evaluaciones científicas y cierres, mientras la explotación del mismo recurso en el área adyacente carece de un régimen equivalente.
A ello se suma una flota arrastrera que opera durante todo el año sobre calamar y otras especies, como merluza y abadejo. La distancia entre el compromiso escrito y la actividad en el mar se mide en esa presión extractiva. La conservación proclamada por China tendrá su prueba más exigente en los límites que imponga a sus propias empresas cuando pescan a miles de millas de sus costas, por ahora… en la práctica no se percibe.
Con el respeto que merece el lector, como decía el siempre vigente Tato Bores, «parecería un chiste, si no fuera una joda grande como una casa.»






