El Marcala I se convirtió en el primer buque destinado a reparaciones en la nueva etapa del Astillero de Comodoro Rivadavia. El pesquero permanece amarrado en el muelle de ultramar, donde comienza su preparación e inspección mientras la empresa operadora completa la infraestructura necesaria para trasladarlo a tierra.
El merlucero fresquero, con puerto de asiento en Mar del Plata, tiene 52,90 metros de eslora y 10 metros de manga. Su ingreso para reparaciones marca el inicio de la actividad del astillero tras un prolongado abandono de sus instalaciones y abre una alternativa de mantenimiento para la flota que opera en la región.
Las primeras tareas, desde el muelle
La administradora del puerto, Digna Hernando, explicó que la intervención se desarrollará por etapas. Inicialmente se retirarán elementos de la embarcación, incluidas las artes de pesca, para reducir peso y facilitar una inspección integral. Durante su permanencia a flote se realizarán los trabajos compatibles con esas condiciones.
La reparación del casco y de los sectores sumergidos dependerá de la finalización de los rieles de transferencia y de la puesta en servicio del SyncroLift, el sistema que eleva las embarcaciones desde el agua y permite su posterior traslado hacia las posiciones de trabajo. Hernando fijó el 18 de diciembre como fecha prevista de inauguración del elevador y del resto de las obras. Ese paso habilitará la siguiente fase de intervención sobre el pesquero.
Una concesión de veinte años
La explotación del establecimiento está a cargo de Astillero Patagonia Naval S.A., que firmó el contrato el 5 de junio de 2025, después de la adjudicación realizada en marzo. La concesión tiene un plazo de veinte años, prorrogable por otros diez.
La propuesta adjudicada redujo de 36 a 24 meses el período previsto para ejecutar las obras. Desde aquella instancia, la Administración Portuaria contempló el comienzo gradual de los servicios a medida que se recuperaran sectores específicos del predio.
El programa comprende la puesta en condiciones de las dos naves industriales principales, el recambio de chapas, la incorporación de maquinaria y servicios y la construcción de vías de transferencia y gradas. También contempla 456 pilotes para la infraestructura destinada al desplazamiento de las embarcaciones dentro del complejo.
En abril de 2026, el Gobierno de Chubut informó una inversión proyectada superior a US$15 millones, con capacidad prevista para reparar o construir hasta cinco barcos simultáneamente. En esa presentación estimó la generación de más de 300 empleos directos e indirectos asociados al desarrollo del establecimiento. Esas cifras expresan el alcance anunciado del proyecto, cuya actividad comienza ahora con la atención del Marcala I.
La futura atención de poteros
El gobernador Ignacio Torres vinculó la recuperación del astillero con la prestación de servicios a la flota dedicada a la pesca de calamar: “Estamos muy cerca de subir a tierra al primer potero”.
La comunicación provincial dejó pendiente la identificación de esa embarcación y la fecha de la maniobra. El anuncio corresponde a una operación futura, mientras el BP Marcala I es el buque que ya se encuentra amarrado para recibir las primeras reparaciones a flote.
La Administración Portuaria también incorporó la demanda de los poteros a su propuesta de desarrollo. El objetivo es ofrecer mantenimiento y reparaciones a las embarcaciones que trabajan en la región, junto con los servicios de aprovisionamiento y logística. La conformación de una Cámara de Servicios Portuarios reúne a empresas locales vinculadas con esas actividades.
Los incentivos para la industria naval
La recuperación del establecimiento se desarrolla en el marco de la Ley IX N.º 170, que creó el Régimen de Incentivo, Promoción y Desarrollo de la Industria Naval de Chubut.
La norma contempla exenciones de hasta el 100% de Ingresos Brutos por diez años para las actividades promovidas, sujetas al cumplimiento de requisitos y a la aprobación de los proyectos. También prevé bonificaciones portuarias y un mecanismo de puntaje para la adjudicación y renovación de permisos provinciales de pesca de buques construidos, reparados o mantenidos en los establecimientos comprendidos.
Para acceder, las empresas deben cumplir condiciones de inscripción, domicilio fiscal provincial, habilitaciones y regularidad de sus obligaciones. La ley incorpora además la formación de trabajadores en especialidades como soldadura, mecánica, electricidad e hidráulica naval.
Con el Marcala I comienza la atención de una embarcación concreta durante la recuperación del predio. La próxima etapa operativa estará determinada por la puesta en servicio del elevador y las vías de transferencia; esa infraestructura permitirá llevar los buques a tierra y ampliar las reparaciones que pueden contratarse en Comodoro Rivadavia.






