El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero de pasajeros MV Hondius abrió una operación sanitaria de escala internacional, con eje operativo en Tenerife y una investigación epidemiológica que revisa los movimientos previos de los pasajeros en territorio argentino, especialmente en Ushuaia y en zonas de la Patagonia donde circula el reservorio del virus Andes. El caso combina salud pública, logística marítima, coordinación diplomática y una pregunta central que aún no tiene respuesta certera, dónde comenzó la cadena de exposición que terminó dentro de un crucero polar.
El buque, de bandera neerlandesa, transporta a más de 140 personas y quedó bajo un dispositivo de evacuación preparado por las autoridades españolas. Según la información difundida, el crucero tiene previsto fondear frente al puerto de Granadilla, en Tenerife, dentro de una ventana operativa limitada por el estado de la mar. La maniobra contempla el traslado de pasajeros y tripulantes en lanchas hacia tierra, luego en vehículos bajo circuito sanitario controlado hasta el aeropuerto de Tenerife Sur, desde donde serán repatriados en vuelos especiales.

La Organización Mundial de la Salud informó ocho casos sospechosos vinculados al crucero, cinco confirmados por laboratorio y tres fallecimientos.
Uno de esos decesos fue confirmado por virus Andes, la variante del hantavirus con capacidad de transmisión entre personas.
Las autoridades sanitarias sostienen que el riesgo para la población general permanece bajo, aunque el operativo exige aislamiento, trazabilidad y rapidez para evitar nuevas exposiciones.
En paralelo, la investigación mira hacia el extremo sur argentino. A siete kilómetros del centro de Ushuaia, el vertedero municipal quedó incorporado al análisis epidemiológico porque algunos turistas del crucero habrían pasado por el lugar antes de embarcar. El sitio es visitado por observadores de aves atraídos por especies de la región, entre ellas el matamico blanco. Allí, los equipos sanitarios buscan determinar si existió contacto con roedores infectados o si la exposición ocurrió en otro punto del recorrido previo.
El dato clave surge del itinerario de los primeros afectados. Una pareja neerlandesa, de 69 y 70 años, presentó síntomas durante la navegación después de haber recorrido durante varios meses Argentina, Chile y Uruguay por carretera. Como el período de incubación puede extenderse hasta tres semanas, la hipótesis sanitaria ubica la exposición probable en tierra firme, antes del embarque del 1 de abril rumbo a Cabo Verde.
Las autoridades de Tierra del Fuego observan la hipótesis con cautela. En Ushuaia y en el resto de la provincia nunca se registraron casos de hantavirus, según la información disponible. Además, el roedor asociado al virus Andes sur, Oligoryzomys longicaudatus, tiene presencia conocida en zonas boscosas de la Patagonia central, principalmente en Neuquén, Chubut y Río Negro, a una distancia considerable del puerto fueguino. Por esa razón, la investigación también revisa el paso previo de los viajeros por esas áreas habida cuenta que en los últimos 90 días, el buque en cuestión, arribó al puerto de Ushuaia en tres oportunidades anteriores.
La operación en Tenerife concentra ahora la urgencia. Funcionarios españoles, entre ellos la ministra de Sanidad, Mónica García, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viajaron a la isla para coordinar el dispositivo. España prevé trasladar a sus catorce pasajeros en un avión militar hacia la base de Torrejón de Ardoz y luego a cuarentena en el Hospital General de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid.
El caso mantiene bajo seguimiento a contactos potenciales fuera del buque. Las autoridades sanitarias esperan resultados de PCR de una mujer internada en Alicante con síntomas respiratorios leves, quien viajó en el mismo avión que una pasajera neerlandesa fallecida. También fueron localizados otros contactos asintomáticos, mientras el Reino Unido analiza otro caso sospechoso en Tristán de Acuña, alejada isla en medio del Atlantico Sur, donde el buque recaló.
Asimismo, trascendió que el brote mortal de hantavirus se extendió a Europa. Según el New York Post, un pasajero del crucero, dio positivo al regresar a su casa. Las autoridades suizas informaron que volvió el mes pasado de Sudamérica y el virus puede estar latente hasta 8 semanas.
Por estas horas, la prioridad sanitaria es doble, evacuar el buque dentro de una ventana marítima breve y reconstruir con precisión el origen de la exposición. El episodio deja al descubierto la complejidad creciente de los viajes polares, donde un recorrido turístico puede unir puertos australes, navegación oceánica, escalas remotas y sistemas sanitarios de distintos países en una misma cadena de respuesta.






