Representantes de gremios marítimos, portuarios y de actividades vinculadas a la industria pesquera se reunieron el viernes en la sede de la FeMPINRA para analizar la profundización de la crisis que atraviesa el sector y responder a los planteos realizados días atrás por armadores y empresarios de Mar del Plata.
El encuentro se desarrolló en la sede de la federación y reunió a dirigentes del SICONARA, SOMU, SIMAPE, el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y de Cabotaje Marítimo, SAON, SEAMARA y el gremio de guincheros, entre otros sectores vinculados a la actividad.
Tras la reunión, el dirigente de SICONARA, Daniel Flores, señaló que el objetivo fue unificar criterios frente al escenario que atraviesa la industria pesquera marplatense y defender el entramado laboral que depende de la actividad. “Mar del Plata es pesca y la pesca somos todos”, expresó.
En ese marco, Flores sostuvo que la actividad debe sostenerse bajo condiciones adecuadas de seguridad y remarcó que los trabajadores continuarán embarcándose “para trabajar, no para arriesgar la vida”. Asimismo, planteó que las embarcaciones deben operar respetando todas las exigencias establecidas por la Prefectura Naval Argentina, tanto en materia de tripulación como en los sistemas de gestión de seguridad.
Otro de los ejes abordados durante el encuentro estuvo vinculado con la trazabilidad de las capturas y la transparencia en los esquemas salariales. Según explicó el dirigente sindical, los gremios consideran necesario avanzar en mayores controles apoyados en herramientas tecnológicas para verificar la información vinculada a las descargas y la operatoria del sector.
En relación con las condiciones laborales, Flores cuestionó la continuidad de mecanismos salariales implementados durante períodos de crisis y sostuvo que deben discutirse nuevamente en el marco de negociaciones paritarias. “Los acuerdos que hubo en crisis se terminaron”, afirmó, al tiempo que rechazó que determinados conceptos continúen bajo esquemas no remunerativos sin una discusión colectiva previa.
El diálogo sectorial solo puede prosperar bajo reglas verificables, con responsabilidad empresaria y cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos. Para los gremios marítimos, la invocación a una agenda de unidad pierde consistencia cuando, en paralelo, se arrastran conflictos por ausencias en instancias paritarias, liquidaciones salariales observadas, discusiones sobre dotaciones, aportes retenidos sin destino regularizado y presiones para flexibilizar condiciones vinculadas a la seguridad operacional.
En esa línea, los sindicatos remarcaron que la rentabilidad empresaria no puede construirse sobre la reducción de garantías laborales ni sobre el debilitamiento de las condiciones de navegación. La tripulación, sostienen, cumple una función esencial dentro del sistema productivo pesquero y su costo laboral no puede ser tratado como la variable disponible para recomponer márgenes económicos.
Uno de los puntos centrales pasa por la seguridad a bordo. Para la representación sindical, cualquier esquema de eficiencia debe preservar estándares técnicos, dotaciones adecuadas y condiciones de trabajo compatibles con la operación marítima. La actividad pesquera exige productividad, pero también previsibilidad, control y resguardo de la vida humana en el mar.
Otro eje apunta a la trazabilidad de las capturas y su impacto directo en la remuneración del personal embarcado, especialmente ante la próxima zafra de langostino. Los gremios plantean que existen herramientas tecnológicas suficientes para transparentar los volúmenes reales de captura y evitar diferencias que terminen afectando la liquidación salarial de quienes trabajan a bordo.
También ratificaron su rechazo al proyecto que habilitaría el traspaso de cuota de merluza desde buques fresqueros hacia unidades congeladoras, por considerar que esa modificación altera el equilibrio operativo y laboral del sector. A la vez, reclamaron la regularización de cargas sociales y aportes previsionales, tras el vencimiento de acuerdos excepcionales que permitían liquidar ciertos conceptos bajo esquemas no remunerativos.
El planteo gremial deja un mensaje de fondo: la competitividad de la industria pesquera debe discutirse con datos verificables como balances oficiales de las empresas, transparencia y reglas parejas, sin trasladar el costo del reordenamiento al personal embarcado. La discusión sobre productividad, cuotas, capturas y rentabilidad vuelve a quedar asociada a una cuestión estructural, quién absorbe el ajuste cuando el negocio busca recomponer sus márgenes.
Por último, advirtieron sobre el impacto que la actual situación económica genera sobre toda la cadena productiva pesquera, desde los trabajadores embarcados hasta los proveedores e industrias vinculadas. En ese sentido, aseguró que los gremios continuarán defendiendo tanto las fuentes laborales como el valor agregado que genera la actividad pesquera en Mar del Plata.





