La secuencia quedó enmarcada en la audiencia celebrada ante la autoridad laboral, ayer donde el Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, tomó registro formal de los planteos de las partes. Del lado gremial intervino el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA), con la representación de Daniel Flores, Julio Gonzalo Panessi y la letrada Dra. María Carpineto. Por la parte empresaria participaron la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CaIPA), representada por Fernando Rivera, y la Cámara Argentina de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, con intervención de su gerente, Dr. Carlos Casella.
El sector empresario de la pesca en Mar del Plata expresó un fuerte malestar por la demora en la salida de buques fresqueros registrada desde el 20 de abril, una situación que, aseguran, en los hechos implica una paralización de la actividad sin haber sido declarada formalmente como tal.
Desde distintas cámaras y entre armadores consultados, comenzó a instalarse la idea de que la figura de “demora” utilizada por los gremios encubre una medida de acción directa. En ese sentido, sostienen que la flota permanecerá sin operar al menos hasta el viernes por la tarde, cuando se realice una asamblea de trabajadores, lo que deja al sector en una situación de incertidumbre operativa.
El principal planteo empresario apunta a la falta de definición formal. Según remarcan, no existe hasta el momento un paro declarado ni una medida de fuerza oficial, pero en la práctica los buques no están saliendo a operar, lo que genera un efecto equivalente a una paralización.
“Se habla de demora, pero lo cierto es que no sale nadie. Eso, en la práctica, es parar la flota”, señalaron desde el sector, donde también indicaron que no han recibido respuestas concretas desde el Sindicato Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA).
En ese marco, advierten que recién mañana viernes 24 de abril, tras la asamblea prevista a las 10 de la mañana, podría conocerse algún tipo de definición, aunque no hay garantías de que eso implique una normalización inmediata de la operatoria.
Otro de los puntos que genera cuestionamientos es la ausencia de intervención estatal. Desde el sector empresario sostienen que, de tratarse de un paro o una paralización formal, correspondería la actuación del Gobierno mediante el dictado de una conciliación obligatoria, lo que permitiría sostener la actividad mientras se encauza el conflicto.
Por ese motivo, interpretan que el uso del término “demora” no es casual, sino que podría responder a evitar la activación de ese mecanismo legal.
Y acá aparece la dicotomía, porque consultado un experimentado maquinista, insistió que no existe conflicto, simplemente, -como años atrás-, “las propuestas se dirimen consensuando con la gente, es un mecanismo que permite tener una convocatoria masiva del personal de máquinas, para que las decisiones tengan la representación de todos; y además, para informarnos cómo está la situación hoy”. Para cerrar diciendo, “en el fondo les estamos ayudando a no perder dinero, ya que, según la parte armadora, el fresco da solo pérdidas operativas por la mano de obra y ahora el gasoil. Bueno esta semana perderán menos…”.
Mientras desde el sector empresario, un armador consultado, molesto porque tenía su barco de salida, dijo a esta redacción, “ellos discuten la tablita y nosotros debemos tener parados los barcos, un despropósito, pero mejor no quiero hablar, no es la primera vez, que cualquier gremio se descuelga con un paro encubierto”.
El malestar se profundiza por el impacto económico que implica mantener la flota detenida. Según indicaron, había buques alistados para zarpar cuando se notificó la situación, sin instancias previas de aviso que permitieran reorganizar la operatoria.
En ese contexto, advierten que este tipo de situaciones agravan aún más el escenario de la pesca fresquera en Mar del Plata, donde la falta de previsibilidad operativa se traduce directamente en mayores costos y menor margen para sostener la actividad.





