La acuicultura continúa ganando espacio dentro de la agenda productiva nacional y Tierra del Fuego dio un nuevo paso en esa dirección al avanzar en un esquema de cooperación destinado a fortalecer las capacidades técnicas, sanitarias y operativas necesarias para acompañar el crecimiento de la actividad.
En ese marco, el Gobierno provincial y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) suscribieron un convenio específico de asistencia y cooperación que apunta a consolidar las condiciones necesarias para el desarrollo sostenible de la acuicultura en el extremo sur del país.
La iniciativa se inscribe en una estrategia orientada a generar nuevas oportunidades productivas, diversificar la matriz económica provincial y potenciar la generación de empleo a partir del aprovechamiento de recursos acuáticos bajo criterios de sustentabilidad y control sanitario.
Entre los principales ejes de trabajo previstos se encuentran el fortalecimiento de los sistemas de diagnóstico y vigilancia sanitaria, la mejora de los mecanismos de trazabilidad, la capacitación de recursos humanos especializados y la incorporación de metodologías alineadas con estándares internacionales de calidad.
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es la generación de información estratégica sobre las cuencas con potencial para el desarrollo acuícola. A través de relevamientos, monitoreos y estudios técnicos se buscará caracterizar las condiciones sanitarias, ambientales e hídricas de distintas áreas de la provincia, permitiendo construir líneas de base para la planificación de futuros emprendimientos productivos.
El trabajo también contempla la elaboración de mapas sanitarios, la identificación de riesgos y la definición de criterios de bioseguridad que sirvan de respaldo para la evaluación de nuevas inversiones en el sector.
La trazabilidad aparece como otro de los pilares del esquema. El objetivo es avanzar en sistemas que permitan registrar y supervisar el movimiento de especies, material genético, establecimientos productivos, transportistas y operadores vinculados a la actividad, generando herramientas que aporten previsibilidad y transparencia a toda la cadena.
Este tipo de desarrollos adquiere relevancia en un contexto en el que la acuicultura continúa expandiéndose a nivel mundial como una fuente estratégica de producción de alimentos. La posibilidad de contar con información sanitaria confiable, controles adecuados y mecanismos de certificación constituye un requisito cada vez más importante para acceder a mercados internacionales y fortalecer la competitividad de los proyectos productivos.
En Tierra del Fuego, la explotación acuícola de mayor desarrollo efectivo se concentra hoy en la maricultura de mejillón (Mytilus chilensis), con producción en el Canal Beagle y Bahía Brown, y procesamiento industrial en la planta Crustáceos Tierra del Fuego, en Ushuaia. El Gobierno fueguino informó que el mejillón de cultivo se elabora en esa planta y que la actividad proyectaba alcanzar entre 600 y 800 toneladas antes de fin de año, con destino a mercado nacional, Buenos Aires, Mar del Plata y consumo local.
Ese dato permite distinguir la actividad actualmente operativa de los nuevos proyectos en análisis (prefactibilidad), como el de Bentónicos de Argentina S.A., vinculado a trucha, macroalgas y erizos de mar, todavía sujeto a evaluaciones administrativas, técnicas, ambientales, hídricas y sanitarias. En el caso de la trucha, la escala inicial informada llega hasta 300 toneladas anuales.
Con este nuevo paso, Tierra del Fuego busca sentar las bases para acompañar el crecimiento de una actividad que todavía presenta un amplio potencial de desarrollo en la Argentina y que es observada como una alternativa para ampliar la producción de origen acuático mediante esquemas sostenibles y tecnológicamente controlados.






