El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) realizó el martes 28 de julio la campaña de investigación número 187 en la Estación Permanente de Estudios Ambientales. El BIP Mar Argentino zarpó de Mar del Plata, desarrolló las tareas científicas durante esa jornada e ingresó nuevamente a puerto el mismo día.
La operación incorporó una nueva medición a la serie destinada a seguir la evolución física, química y biológica de un punto estratégico del ecosistema marino bonaerense, donde se observan las variables que regulan la productividad del mar y condicionan las primeras etapas de vida de peces e invertebrados.

La estación se encuentra a 27 millas náuticas —50 kilómetros— de la costa de Mar del Plata, en los 38°28′ de latitud sur y 57°41′ de longitud oeste. La campaña amplió una serie sistemática iniciada por el INIDEP en 2000. El mismo punto registra antecedentes científicos desde 1994, cuando era conocido como estación de Marea Roja y se utilizaba para estudiar un banco de mejillones, detectar algas potencialmente tóxicas y registrar variables ambientales.
La EPEA reúne, por lo tanto, 26 años de observaciones periódicas y 32 años de antecedentes en la misma posición geográfica.
Una estación fija para comparar el mar a través del tiempo
La EPEA se encuentra próxima a la isobata de 50 metros, en una zona de alrededor de 46 metros de profundidad situada en la transición entre aguas costeras y de plataforma media. Su posición puede recibir aguas subantárticas transportadas desde sectores más externos de la plataforma y, bajo determinadas condiciones, aguas de menor salinidad procedentes del Río de la Plata.
Esa dinámica permite registrar cambios de temperatura, salinidad, circulación, disponibilidad de nutrientes y estructura biológica en un mismo lugar. La comparación entre campañas permite separar el ciclo estacional habitual de una anomalía anual y evaluar si una modificación persiste durante períodos más prolongados.
El valor de la estación reside en la continuidad y en la repetición de los métodos. Una temperatura aislada describe el estado del agua durante una jornada. Una sucesión comparable de mediciones permite establecer rangos históricos, detectar valores excepcionales y analizar su relación con los organismos que forman la base alimentaria de los recursos pesqueros.
Qué midió la campaña 187
Las tareas fueron planificadas para el mediodía, cuando la disponibilidad de luz permite medir la irradiancia en la columna de agua y analizar cómo esa energía es utilizada por el fitoplancton.
Mediante un perfilador CTD se obtuvieron registros verticales de temperatura, salinidad, fluorescencia in vivo y oxígeno disuelto. El instrumento permite reconstruir las características de la columna de agua desde la superficie hasta las proximidades del fondo e identificar procesos de mezcla o estratificación.
La fluorescencia aporta una estimación de la distribución vertical de la clorofila y, con ella, de la presencia de organismos fotosintéticos. La temperatura y la salinidad permiten reconocer las masas de agua. El oxígeno disuelto muestra las condiciones disponibles para la respiración de los organismos y también responde a procesos físicos y biológicos.
A partir de esos perfiles se definieron las profundidades de muestreo. Las muestras de agua fueron obtenidas mediante botellas Niskin, recipientes que se cierran a una profundidad determinada y conservan las características del agua correspondiente a cada nivel.
En laboratorio serán analizadas las concentraciones de oxígeno disuelto, nutrientes, pH, alcalinidad total, salinidad y clorofila a. También se estudiará la absorción de luz por el material particulado, la composición bacteriana, la abundancia y diversidad del fitoplancton y los isótopos estables presentes en muestras de plancton.
La comunicación oficial describe las operaciones efectuadas y las muestras recolectadas. Los resultados analíticos de la campaña 187 permanecen pendientes de procesamiento y publicación, por lo que cualquier conclusión sobre el estado ambiental observado el 28 de julio deberá surgir del correspondiente informe científico.
Del fitoplancton al reclutamiento pesquero
El fitoplancton utiliza luz, dióxido de carbono y nutrientes para producir materia orgánica. Esa producción primaria sostiene al zooplancton, que a su vez constituye alimento para larvas y juveniles de numerosas especies dando así el inicio de una cadena trófica que alcanza en su evolucion especies de interes comercial para la actividad pesquera.
La campaña 187 incluyó un barrido vertical con red de fitoplancton y muestreos de zooplancton e ictioplancton mediante redes Mini-Bongo y Bongo. El esquema permite estudiar desde los microorganismos fotosintéticos hasta huevos y larvas de peces presentes en la columna de agua.
Entre las determinaciones previstas figura el análisis de la condición nutricional de larvas de anchoíta bonaerense, (Engraulis anchoita). La medición permite establecer si las larvas disponen de alimento suficiente y conservan reservas compatibles con una supervivencia favorable durante una etapa especialmente sensible de su desarrollo.
La presencia de huevos y larvas aporta información sobre reproducción y distribución temprana. Su abundancia y condición nutricional contribuyen a interpretar los procesos que preceden al reclutamiento, entendido como la incorporación de una nueva generación a la fracción juvenil o explotable de una población.
La EPEA funciona como una referencia ambiental y biológica. Las estimaciones de biomasa y abundancia de cada recurso requieren campañas específicas que cubran toda su distribución. Los datos de la estación permiten comprender bajo qué condiciones ambientales se desarrollan el desove, la alimentación y la supervivencia larval.
Carbono, acidificación y cadena alimentaria
Las determinaciones de pH y alcalinidad total permiten caracterizar el sistema de los carbonatos y seguir la evolución de la acidificación oceánica. El INIDEP obtiene mediciones de pH con control de calidad en la EPEA desde 2015.
El océano absorbe parte del dióxido de carbono presente en la atmósfera. Ese proceso modifica el equilibrio químico del agua y puede reducir la disponibilidad de carbonato utilizada por moluscos, crustáceos y otros organismos para formar conchas o estructuras calcáreas.
Los isótopos estables aportan otra línea de análisis. Su composición permite estudiar el origen de la materia orgánica y reconstruir relaciones alimentarias entre distintos componentes del plancton. Esa información ayuda a establecer cómo circulan el carbono y la energía dentro del ecosistema.
El monitoreo incluye también microplásticos. Su incorporación permite evaluar la presencia de partículas sintéticas en la columna de agua y en los organismos planctónicos que ocupan los primeros niveles de la red alimentaria marina.
Qué reveló la serie histórica
Los estudios elaborados con datos de la EPEA ya permitieron identificar variaciones ambientales y biológicas que una campaña aislada habría dejado sin referencia comparativa.
Un análisis correspondiente al período 2000-2017 detectó una tendencia creciente en la concentración de clorofila A, posiblemente relacionada con una mayor participación de las fracciones pequeñas del fitoplancton. El trabajo también mostró variaciones estacionales en las propiedades bioópticas del agua y episodios particulares de elevada biomasa.
Otra investigación, basada en 23 experimentos realizados entre 2006 y 2019, estimó una producción primaria anual media de 202 ± 115 gramos de carbono por metro cuadrado por año. Ese valor permitió clasificar el sistema como mesotrófico, con una productividad intermedia y pulsos estacionales definidos.
Durante el invierno, la mezcla de la columna de agua y la disponibilidad de nutrientes favorecieron el predominio del microfitoplancton, especialmente de las diatomeas. En verano, la estratificación y la mayor disponibilidad de luz estuvieron asociadas con una mayor participación del ultrafitoplancton.
La integración de las siete campañas realizadas durante 2022 registró bajas concentraciones de macronutrientes y niveles de oxígeno disuelto superiores a los valores históricos. Entre finales de agosto y comienzos de octubre se observó un florecimiento fitoplanctónico dominado por diatomeas del nanoplancton y dinoflagelados del microplancton.
En junio de ese año, la abundancia de huevos de anchoíta superó los registros históricos correspondientes al mismo mes. Durante septiembre y octubre disminuyeron las abundancias de huevos y larvas, mientras que la condición nutricional larval se mantuvo por encima de los valores históricos durante todo 2022.
Esas diferencias pudieron ser identificadas porque cada resultado fue comparado con observaciones obtenidas anteriormente en la misma posición y mediante procedimientos compatibles.

Información ambiental para interpretar las pesquerías
Las campañas de evaluación pesquera determinan la distribución, estructura y abundancia de los recursos. La EPEA aporta el marco ambiental para interpretar por qué pueden modificarse la reproducción, el crecimiento, la disponibilidad de alimento o la supervivencia de las etapas tempranas.
Una variación persistente en temperatura o salinidad puede alterar la distribución de masas de agua. Los cambios en nutrientes y luz inciden sobre la producción fitoplanctónica. La respuesta del zooplancton modifica el alimento disponible para las larvas. El resultado acumulado puede proyectarse posteriormente sobre el reclutamiento y la disponibilidad futura de una especie.
La campaña 187 agregó una nueva observación a una de las series ecológicas marinas más prolongadas del Atlántico Sudoccidental. Cuando el INIDEP publique los resultados físicos, químicos y biológicos del muestreo realizado el 28 de julio, cada valor podrá ser contrastado con más de dos décadas de información sistemática y con antecedentes obtenidos en esa posición desde 1994.






