Santa Cruz busca consolidar el abastecimiento de sus plantas pesqueras en tierra mediante la incorporación de buques fresqueros a la flota provincial y la apertura de nuevos canales comerciales en Europa. La política pesquera impulsada por el gobernador Claudio Vidal, llevada adelante en agenda internacional por el secretario de Pesca, Sergio Klimenko, articula ambas necesidades estratégicas: en el plano local, incrementar el volumen de desembarques para sostener la actividad industrial, el empleo, el abastecimiento de materia prima y la operatividad de sus puertos; en el escenario global —tras su participación en la Argentina B2B Week de París y en la feria Conxemar 2026 en Vigo—, posicionar los productos elaborados en territorio santacruceño en los mercados de mayor demanda y valor agregado.
El secretario de Estado de Pesca y Acuicultura participa en la feria de Vigo después de los encuentros comerciales realizados en París. La Provincia presentó ante empresas y potenciales inversores sus posibilidades de incrementar desembarques y procesamiento, con la merluza común entre los recursos centrales de esa estrategia, además de los otras especies PREMIUM que se capturan en aguas provinciales y linderas de nación.
Klimenko asumió la conducción del área al comienzo de 2026, dentro del Ministerio de la Producción, Comercio e Industria. Su trayectoria previa incluye funciones como armador en Grupo Veraz y experiencia en gestión de flota, descargas y control de capturas. La gestión del gobernador Vidal le encomendó una política orientada a fortalecer la actividad pesquera y su incidencia sobre el empleo provincial.
Cuota de merluza vinculada al trabajo en tierra
Una de las herramientas utilizadas es la reserva social de merluza común, cuya asignación se vincula con el abastecimiento de establecimientos provinciales. El esquema permite articular la capacidad de captura de empresas armadoras con plantas habilitadas y empleo registrado en Santa Cruz.
La reglamentación provincial exige que la merluza asignada mediante esa reserva sea descargada y procesada dentro de la provincia. Los permisos también incorporan convenios de colaboración empresarial que identifican dónde se elaborará la materia prima. Así, la disponibilidad de cuota queda asociada a obligaciones productivas concretas y de trazabilidad, algo demandado con mayor frecuencia en los mercados internacionales de consumo de alimentos de origen marino.
El relevamiento de las decisiones del Consejo Federal Pesquero publicadas entre enero y septiembre de 2026 arroja 18.695 toneladas en asignaciones y reasignaciones de merluza común correspondientes a Santa Cruz. Es la suma bruta de los movimientos aprobados y adjudicados.
La vinculación con empresas de Mar del Plata ya tiene expresión administrativa. Las autorizaciones provinciales documentan varios convenios entre ellos los celebrados entre Pesquera Veraz y Explotación Pesquera de la Patagonia (Pespasa) para operar buques fresqueros y procesar sus capturas en Puerto Deseado como otros, en Caleta Paula que vienen trabajando desde hace 10 años. Ese mecanismo relaciona la actividad primaria con el abastecimiento a la industria local.
La Provincia presenta, además, la cercanía de sus puertos a las áreas de pesca como una ventaja operativa para atraer embarcaciones. En su agenda internacional, Klimenko incluyó esa localización y la disponibilidad de recursos entre los argumentos dirigidos a empresas que podrían ampliar su actividad en Santa Cruz.
La estrategia industrial incorpora también el aprovechamiento de los residuos del procesamiento. En septiembre, Grupo Veraz anunció una inversión de US$5,5 millones para instalar una planta en el predio de Pespasa, en el Barrio Industrial de Puerto Deseado.
El proyecto fue presentado por Pablo Otegui, directivo de ambas empresas, durante una reunión con Vidal y la ministra Nadia Ricci. Prevé procesar hasta 100 toneladas diarias de restos de merluza y langostino para elaborar harina, aceite de pescado y concentrado hidrolizado.
La inversión contempla alrededor de 70 empleos directos y capacidad para recibir residuos de otras firmas de la localidad. Su ejecución permitiría incorporar una actividad industrial sobre materiales que actualmente requieren disposición final, con producción destinada al mercado interno y a la exportación.
De los compradores europeos al muelle deseadense
La búsqueda comercial tuvo una primera instancia en París. Según explicó Klimenko, los contactos con compradores franceses identificaron interés por langostino pelado, desvenado, una presentación que requiere elaboración previa a su comercialización. Las reuniones también comprendieron un importante interés hacia la merluza común en variadas formas de procesamiento y empaque.
Ese interés orienta la propuesta provincial hacia productos con mayor procesamiento. “No importa en qué especie, es darle el valor agregado en origen”, afirmó el secretario recientemente. En Vigo, la continuidad de esa agenda incluye conversaciones con empresas que operan en Argentina y con potenciales inversores, para ampliar la actividad en las plantas santacruceñas.
Las declaraciones más recientes del funcionario incorporaron un objetivo operativo preciso. En información reciente desde Vigo, Klimenko confirmó que mantiene conversaciones con Bentónicos de Argentina para que el fresquero Luca Santino desembarque en Puerto Deseado, y con Grupo Veraz para que algunas de sus embarcaciones descarguen directamente en ese puerto.
“Estoy esperando confirmaciones de algunos empresarios”, manifestó. El funcionario calificó como un “éxito total” las primeras dos jornadas de actividad en el stand Mar Argentino, salvaje y austral, aunque las operaciones mencionadas permanecían pendientes de confirmación empresarial.
El interés por esas descargas responde a una diferencia concreta en la distribución del trabajo: parte del pescado desembarcado en Caleta Paula llega por camión a las plantas de Puerto Deseado. Ese circuito abastece el procesamiento deseadense, mientras la descarga y la estiba se realizan en el puerto de origen.
De concretarse estas gestiones, Santa Cruz no solo garantizaría el suministro de materia prima para sus plantas, sino que lograría integrar toda la cadena de valor en un mismo puerto: desde la descarga y la estiba en el muelle deseadense hasta el procesamiento final de productos con valor agregado para el mercado demandante europeo.






