El Gobierno de Chubut inició el proceso para obtener la certificación internacional de pesca sostenible de la anchoíta patagónica (Engraulis anchoita) bajo el estándar del Marine Stewardship Council (MSC). La Provincia busca ampliar el acceso a mercados externos y aumentar la proporción del recurso que se procesa dentro de su territorio.
El programa fue presentado por el gobernador Ignacio Torres durante una reunión de la Mesa de Desarrollo Pesquero, con participación de autoridades, cámaras empresarias y compañías del sector. El Ejecutivo provincial proyecta completar la evaluación durante 2027.
“Esto nos permitirá duplicar lo que hoy se exporta durante la temporada y generar más empleo”, afirmó Torres.
Acompañaron al gobernador, el secretario de Coordinación de Gabinete, Andrés Arbeletche, y el secretario de Pesca, Diego Brandán. También participaron representantes de CAFACh, la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) y empresas de la actividad.
La certificación examinará el estado del stock, los efectos de la pesca sobre el ecosistema y la capacidad del sistema de manejo para conservar el recurso. La evaluación estará a cargo de una entidad independiente acreditada dentro del programa MSC y comprenderá la actividad de la flota, las capturas incidentales, el cumplimiento normativo y la trazabilidad.
El sello puede habilitar operaciones con compradores que exigen pescado proveniente de pesquerías sostenibles. Chubut intenta utilizar esa condición comercial para sostener una temporada que creció en volumen, movilizó a la flota costera y comenzó a ocupar parte del calendario que queda disponible entre las pesquerías de langostino.

Más de 7.000 toneladas durante 2025
De acuerdo con los registros de la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACh), durante 2025 se capturaron 7.192,1 toneladas de anchoíta.
El Gobierno provincial atribuyó a la última temporada la generación de más de 800 puestos de trabajo vinculados con la pesca, las descargas, las plantas y el transporte. La actividad también demanda servicios portuarios, provisión de hielo, reparación de redes y mantenimiento de los buques.
“El sector pesquero cuenta con dos temporadas, la de aguas provinciales y nacionales, y hoy tenemos la posibilidad de sumar una nueva unidad de negocios, que es la anchoíta”, señaló Torres.
La zafra permite mantener operativa a una parte de la flota durante meses de menor actividad sobre otras especies. Su continuidad depende de la demanda industrial, porque la anchoíta necesita una salida rápida hacia saladeros, conserveras y plantas de fileteado.
Una porción importante del pescado descargado en Puerto Rawson es enviada por camión hacia Mar del Plata, donde se concentra buena parte de la capacidad argentina para elaborar anchoas saladas maduradas, conservas, boquerones y filetes en aceite.
Según los datos presentados durante la reunión, cada marea moviliza en promedio unos 575 cajones por camión. El circuito permite colocar la captura, pero traslada fuera de Chubut una parte relevante de las horas de trabajo y del ingreso generado durante la transformación del pescado.
La certificación adquiere sentido económico dentro de esa ecuación. Una mayor demanda internacional podría justificar inversiones en frío, saladeros y líneas de elaboración próximas al puerto de desembarque. Hasta que esa capacidad exista, el crecimiento de la captura continuará dependiendo en buena medida de la industria instalada en Mar del Plata.
Dos stocks separados por el paralelo 41° S
La Argentina administra la anchoíta como dos unidades pesqueras. El stock bonaerense se distribuye al norte del paralelo 41° S. El stock patagónico ocupa las aguas comprendidas entre los 41° S y aproximadamente los 47°–48° S.
La separación responde a diferencias en la distribución, el crecimiento, las edades y el ciclo reproductivo.
El Informe Técnico Oficial Nº 19/2025 del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), elaborado con datos de la temporada 2024, identificó una mayor proporción de ejemplares pequeños en las capturas del stock bonaerense. Esa composición estuvo asociada principalmente con la pesca realizada sobre cardúmenes costeros próximos a Necochea.
En el efectivo norteño se registraron peces de 0 a 6 años, con predominio de las edades 1 y 2. Las muestras patagónicas incluyeron ejemplares de hasta 8 años y estuvieron dominadas por los grupos de edad 2 y 3.
La diferencia tiene una traducción industrial inmediata. Una captura integrada por peces más grandes permite obtener filetes de mayor calibre, ordenar lotes más homogéneos y reducir la cantidad de ejemplares necesaria para completar cada envase.
El INIDEP midió 4.200 ejemplares en Rawson
La caracterización más precisa de la anchoíta desembarcada en Chubut surge del Informe de Investigación INIDEP Nº 50/2025.
Los investigadores analizaron 35 muestras de la temporada 2024, midieron y pesaron 4.200 ejemplares y determinaron sexo y madurez en 2.100 individuos.
La talla media fue de 154,4 milímetros y el peso individual promedio alcanzó 23,02 gramos. Junio concentró los peces de mayor tamaño, con una media de 157,64 milímetros y 24,95 gramos. En julio se registraron 150,63 milímetros y 20,83 gramos. Agosto cerró con 151,64 milímetros y 21,23 gramos.
La variación mensual define lotes comerciales diferentes dentro de una misma temporada. El calibre más alto de junio ofrece condiciones favorables para presentaciones que exigen piezas grandes. Los valores de julio y agosto describen una materia prima más liviana y obligan a ajustar la clasificación industrial.
En 2023, el promedio había alcanzado 157,71 milímetros y 25,86 gramos. La comparación confirma que el rendimiento del recurso cambia entre temporadas y exige un seguimiento que acompañe la expansión comercial.
Durante 2024, los desembarques argentinos de anchoíta totalizaron 8.483 toneladas. El 71% correspondió al stock patagónico. La flota costera aportó el 85,7% de las descargas del efectivo sureño, reflejo del peso que alcanzó la operatoria desde Rawson.
El contenido graso define la aptitud para salazón
El calibre constituye una ventaja visible. La aptitud para salazón depende también de la composición del pescado.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) documentó para Engraulis anchoita contenidos de grasa de 4,1% a 15,1%, proteínas de 16,1% a 17,9% y humedad de 66,1% a 76,3%. La variación responde a la época de captura, la alimentación y el estado biológico.
La FAO ubica entre 10% y 15% el intervalo lipídico favorable para productos conservados y salados madurados. La grasa interviene en el sabor, la textura y la evolución del producto durante la maduración. Su concentración de ácidos grasos insaturados demanda temperaturas controladas desde la captura para limitar la oxidación.
Los informes recientes del INIDEP describen talla, peso, edades y madurez, pero todavía no ofrecen una comparación contemporánea del contenido graso entre los stocks patagónico y bonaerense.
La caracterización comercial impulsada por Chubut necesita incorporar análisis mensuales de grasa, humedad, proteínas, firmeza, oxidación y rendimiento de filete. Esos resultados permitirían separar los lotes destinados a salazón de aquellos con mejor desempeño en conserva, congelado o marinado.
Un antecedente reproductivo asociado con el mayor tamaño
Las campañas efectuadas por el INIDEP sobre la población patagónica en 2020 y la bonaerense en 2021 aportaron información sobre sus características reproductivas. Los valores pertenecen a años diferentes y funcionan como antecedente biológico de las dos poblaciones.
Las hembras patagónicas alcanzaron un peso medio de 26,9 gramos y una fecundidad parcial estimada en 9.555 oocitos. En el stock bonaerense se calcularon 5.188 oocitos. El mayor peso de las hembras sureñas explicó gran parte de esa diferencia.
Los ciclos de puesta también ocupan momentos distintos. El stock bonaerense concentra su máxima actividad reproductiva durante la primavera, especialmente entre octubre y noviembre. El patagónico alcanza su pico durante el verano, con fuerte actividad en diciembre.
La biomasa reproductiva estimada en esas campañas fue de 498.158 toneladas para la población patagónica y 1.578.932 toneladas para la bonaerense, con una variabilidad estadística elevada. Los datos describen diferencias reproductivas históricas y aportan contexto al mayor tamaño observado en el efectivo sureño.
El CFP habilitó la pesca dentro del área de veda
En mayo de 2026, el Consejo Federal Pesquero asignó a Chubut 2.800 toneladas de anchoíta de su Reserva Social, distribuidas entre cuatro buques.
El organismo también autorizó a la flota fresquera a pescar la especie dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza, entre los paralelos 42° y 44° S, durante el período anual 2026.
La operatoria requiere red de media agua, actividad durante las horas de luz, declaración previa de la especie objetivo, aviso de ingreso al área y comunicación anticipada de la descarga. Cada marea debe incorporar un observador científico del INIDEP o personal de control habilitado.
Las condiciones permiten seguir la composición de las capturas y controlar la interacción con otras especies dentro de un sector creado para proteger juveniles de merluza. Esa información será relevante durante la evaluación ambiental exigida por el MSC.
El antecedente argentino dentro del MSC
El Gobierno de Chubut informó que la patagónica podría convertirse en la segunda pesquería de anchoíta certificada a nivel mundial después de España. El registro del MSC contiene un antecedente argentino que obliga a precisar esa afirmación.
La pesquería de anchoíta bonaerense fue reconocida por el MSC como la primera pesquería de anchoíta certificada dentro de su programa. La unidad estaba integrada por cinco buques que operaban con redes de media agua y actualmente figura como retirada.
La patagónica podría convertirse en una nueva pesquería argentina reconocida bajo el estándar. Su ingreso al programa dependerá de la evaluación del stock, los impactos ambientales, el sistema de manejo y las condiciones que eventualmente imponga la certificadora.
La reunión incluyó, además, el dragado del Puerto de Rawson, la posible ampliación del muelle y la preparación de la temporada provincial de langostino prevista para octubre. Esas obras condicionan la escala posible de la pesquería: el aumento de las capturas necesita capacidad de descarga y plantas capaces de recibir una materia prima altamente perecedera.
Chubut ya dispone del recurso, de una flota que aprendió a capturarlo y de un volumen que superó las 7.000 toneladas. La cuenta pendiente comienza en el muelle: cuánto pescado seguirá viajando para ser transformado en Mar del Plata y cuánto podrá convertirse en industria chubutense.






