El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) obtuvo juveniles de chernia (Polyprion americanus) a partir de desoves naturales de reproductores mantenidos en cautiverio. Los peces superaron los cinco meses de vida y alcanzaron 300 gramos de peso y 22 centímetros de longitud, según la información oficial publicada por el organismo.
La experiencia forma parte del programa desarrollado por el Gabinete de Biología Experimental (BIOEX) para estudiar la reproducción, el crecimiento y la alimentación de la especie bajo condiciones controladas. El programa permanece en fase experimental y continúa orientado a completar el ciclo biológico íntegramente en cautiverio.
El plantel se formó con doce juveniles silvestres
El trabajo comenzó en 2013 con la captura de doce juveniles provenientes del medio natural. Los ejemplares ingresaron al INIDEP con un peso promedio de 2,6 kilos, con una variación de 1,3 kilos, y fueron alojados en un tanque de 16 metros cúbicos conectado a un sistema de recirculación de agua.

El sistema RAS permite filtrar y reutilizar el agua del tanque, mantener parámetros ambientales controlados y realizar el seguimiento individual de los peces. Los ejemplares fueron alimentados a saciedad tres veces por semana con calamar y surel.
Los investigadores colocaron dispositivos electrónicos para identificar a cada individuo y realizaron mediciones periódicas de longitud, peso y circunferencia pectoral. El seguimiento incluyó biopsias gonadales y análisis de esteroides sexuales.
En diciembre de 2017, las chernias alcanzaban un promedio de 14,6 kilos y 86,7 centímetros. El ejemplar de mayor tamaño registró 17,4 kilos y 91 centímetros. Durante los primeros cinco años de cautiverio, el incremento medio fue de 12 kilos y 30 centímetros.
El plantel reproductor quedó compuesto por cuatro hembras, cinco machos y un ejemplar cuyo sexo permanecía indeterminado, de acuerdo con el Informe de Asesoramiento y Transferencia Nº 113 del INIDEP.
Investigación, dedicación, compromiso y pasión por la cría de chernia en cautiverio INIDEP 2016.
Los primeros desoves se obtuvieron en 2018
Los peces alcanzaron la talla de primera madurez durante 2016, cuando medían alrededor de 80 centímetros y pesaban cerca de 10 kilos. En 2018 comenzaron los primeros desoves naturales y espontáneos, obtenidos sin inducción hormonal.
Durante la temporada reproductiva 2018-2019 se obtuvieron cuatro puestas fecundadas y una producción total de 5.097.000 huevos. Los huevos viables eclosionaron al sexto día y dieron origen a las primeras larvas de chernia producidas en cautiverio en la Argentina.
El proceso reproductivo aumentó durante 2019. Hasta el 11 de diciembre de ese año, el INIDEP había registrado 19 puestas, once fecundadas, y aproximadamente 10 millones de huevos. En ese período se realizaron siete incubaciones con sus respectivas experiencias de larvicultura.
Durante la temporada de 2024, una sola hembra produjo siete desoves y seis millones de huevos fecundados. El plantel adulto mantenido actualmente por el INIDEP está integrado por ejemplares de aproximadamente 30 kilos.
La supervivencia había llegado hasta el día 34
En 2025, un equipo de ocho investigadores del INIDEP publicó una guía para identificar los estadios embrionarios, los huevos y las larvas de chernia producidos en cautiverio.
El documento registró el desarrollo desde la fecundación hasta la eclosión y siguió la evolución larval hasta el día 34 posterior al nacimiento. Los ensayos se realizaron en tanques de 100 y 500 litros mediante sistemas abiertos y cerrados.
Durante sus primeros días, las larvas utilizaron las reservas nutricionales provenientes del huevo. Después recibieron alimento vivo producido en laboratorio, integrado por rotíferos, copépodos y artemias.
La guía señala que la información disponible sobre la calidad de los huevos, el desarrollo larval y las primeras fases juveniles continúa siendo limitada. El documento fue concebido como un registro dinámico que será actualizado con los resultados de futuras temporadas reproductivas.
La obtención posterior de juveniles de más de cinco meses prolongó el seguimiento de la especie más allá de los 34 días documentados en ese informe.
Microalgas y alimento vivo durante la etapa larval
El protocolo de alimentación temprana utiliza microalgas, rotíferos, artemias y copépodos. Cada organismo se incorpora de acuerdo con el tamaño de las larvas y sus requerimientos durante el crecimiento.

En una entrevista realizada en el laboratorio, Esteban Ricci explicó que el BIOEX produce cuatro especies de microalgas utilizadas para iniciar la cadena alimentaria del cultivo. Esas microalgas sostienen el zooplancton que posteriormente se suministra a las larvas de peces marinos. El investigador señaló además que la obtención de juveniles fue alcanzada después de ocho temporadas consecutivas de ensayos iniciadas en 2018, con una interrupción parcial de dos años durante la pandemia.
El INIDEP informó que el valor nutricional de los copépodos contribuyó significativamente a mejorar el desempeño larval de la chernia.
El trabajo es coordinado por Julieta Suárez, responsable del BIOEX, junto con Adrián G. Vega, Esteban Ricci, Gabriel A. Bambill, Jorge A. Hirt-Chabbert y Juan P. Pitencel Fernández, entre otros profesionales y técnicos del organismo.
Una especie de interés para la acuicultura marina
La chernia posee una etapa juvenil prolongada y alcanza la talla de comercialización antes de llegar a la madurez reproductiva. También presenta adaptación a los sistemas de recirculación utilizados en los tanques del INIDEP.
La especie habita aguas templadas y subtropicales y se distribuye, en el Atlántico sudoccidental, desde las proximidades de Río de Janeiro hasta el sur de la Argentina. En aguas argentinas aparece principalmente como captura incidental de la flota costera, con volúmenes reducidos durante el año.
Los estudios del INIDEP documentaron el crecimiento de juveniles silvestres en cautiverio, su maduración sexual, la obtención de desoves naturales y el desarrollo de larvas. La supervivencia de los ejemplares informados en 2026 extendió esa secuencia hasta juveniles de más de cinco meses, 300 gramos y 22 centímetros.
El BIOEX continuará durante las próximas temporadas reproductivas con la aplicación de las estrategias de alimentación desarrolladas y el seguimiento de los juveniles mantenidos en sus instalaciones.






