Con detallado informe confeccionado por la Dirección de Planificación Pesquera, grupo liderado por la Lic.Gabriela S. Navarro, la actividad pesquera argentina cerró los primeros siete meses de 2026 con una evolución positiva en sus principales indicadores. Los desembarques alcanzaron 580.249,7 toneladas, un 15,8% más que en igual período del año pasado, mientras las exportaciones disponibles crecieron 8,3% en volumen y 22,3% en dólares, una diferencia que muestra una mejora en el valor generado por las ventas externas como consecuencia de la incidencia del langostino y los mejores precios en merluza congelada a bordo.
El crecimiento de las capturas, sin embargo, esconde comportamientos muy diferentes entre las principales pesquerías. El langostino aparece como el gran protagonista: acumuló 141.076,1 toneladas desembarcadas hasta julio, un 121,1% más que en 2025. La comparación está atravesada por la escasa actividad que había registrado la flota congeladora tangonera durante buena parte del mismo período del año pasado, pero el volumen de 2026 incluso supera las 125.637,4 toneladas registradas a igual fecha de 2024.
La merluza hubbsi también muestra una evolución favorable. Los desembarques correspondientes al stock al sur del paralelo 41° alcanzaron 165.625,4 toneladas, con un crecimiento interanual del 13,6%, mientras que al norte del 41° dentro de la ZEEA el incremento llegó al 41,9%. En sentido contrario se movió el calamar Illex: pese a mantenerse como la especie individual de mayor volumen, con 188.428 toneladas acumuladas, terminó 8,8% por debajo del registro de 2025.
También aparecen señales negativas entre distintas especies vinculadas al variado costero. Mientras la corvina blanca aumentó 5% en el acumulado nacional, retrocedieron la pescadilla (-14,2%), el gatuzo (-32,6%), los lenguados (-34%) y las rayas (-6,8%). En el Área del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, el conjunto de las capturas argentinas cayó además 35% interanual, hasta 23.369,4 toneladas.
La recomposición también se observa al analizar las flotas. Los fresqueros pasaron de 134.620 toneladas en los primeros siete meses de 2025 a 167.632,6 toneladas este año, mientras los congeladores arrastreros crecieron hasta 94.459,7 toneladas. En cambio, los poteros nacionales redujeron sus desembarques de 177.828,1 a 156.170,2 toneladas.
El mayor movimiento pesquero tuvo su correlato en el comercio exterior, aunque con una particularidad: las exportaciones crecieron mucho más en valor que en volumen. Hasta julio, las operaciones que pueden identificarse en las estadísticas disponibles totalizaron 375.710 toneladas por US$1.379,5 millones, con aumentos interanuales del 8,3% y 22,3%, respectivamente.
El langostino volvió a ocupar un papel decisivo en esa mejora exportadora. Sus ventas externas alcanzaron 78.456 toneladas por US$579,7 millones, creciendo 63,7% en volumen y 73,9% en valor. Particularmente fuerte fue la recuperación del langostino entero congelado, cuyas exportaciones aumentaron 309,3% en toneladas y 440,4% en dólares.
La merluza también aportó una señal favorable: las exportaciones de productos congelados relevados por el informe crecieron 18,9% en volumen y 26,4% en valor, acompañadas por una mejora del 6,4% en el precio promedio. En el calamar ocurrió lo contrario: las ventas externas de calamares y potas congelados disminuyeron 7,2% en toneladas y 8,5% en dólares.
Los destinos también muestran una fotografía particular. China conserva ampliamente el liderazgo en el acumulado anual, con US$418,4 millones y una participación del 30,3%, seguida por España con US$310,8 millones. Pero en julio el orden se invirtió: España concentró el 45,1% del valor exportado durante el mes, con US$91,7 millones, mientras China quedó en US$11,7 millones.
El resultado final se refleja con claridad en la balanza comercial pesquera. Entre enero y julio, el sector acumuló un saldo positivo de US$1.231,2 millones, un 25,5% superior al registrado en el mismo período de 2025. Las importaciones, por su parte, alcanzaron US$149 millones y crecieron apenas 1,2% en valor, muy por debajo del avance de las exportaciones.
El Informe de Coyuntura deja así una fotografía favorable para los primeros siete meses del año, aunque lejos de ser uniforme. La pesca argentina desembarcó más, exportó más y, sobre todo, generó más dólares, con el langostino y la merluza como motores de crecimiento frente a un calamar que perdió volumen y a distintas especies costeras que muestran retrocesos. El saldo comercial superior a US$1.230 millones termina de dimensionar el peso que conserva el sector como generador neto de divisas para la economía argentina.






