La flota arrastrera comenzó la segunda temporada de calamar Loligo en aguas circundantes a las Islas Malvinas con una disponibilidad inicial reducida. El relevamiento previo estimó una biomasa de 17.508 toneladas, el tercer registro más bajo para una apertura durante las últimas dos décadas.
La evaluación estableció un límite inferior de 14.049 toneladas. Esa cifra permitió habilitar la actividad porque permaneció por encima de las 10.000 toneladas de biomasa de escape utilizadas por la administración británica de las islas para proteger la reproducción del recurso al término de cada campaña.
El cálculo central mantiene una diferencia de 7.508 toneladas respecto de esa referencia. El margen más estrecho surge del extremo inferior de la estimación y coloca la evolución de las capturas y el ingreso de nuevos contingentes en el centro del seguimiento pesquero.
Una apertura definida por el límite inferior
La pesquería de calamar (Doryteuthis gahi), denominada Loligo por la industria, se administra mediante dos temporadas anuales de hasta 64 o 65 días. El sistema establece una biomasa mínima de escape de 10.000 toneladas al cierre de cada período.
Los partes diarios de captura alimentan modelos que calculan la reducción de la población durante la campaña. Cuando esas proyecciones anticipan una biomasa final inferior al nivel establecido, la autoridad puede suspender las operaciones o adelantar el cierre.
El director de Recursos Naturales de las islas, James Wilson, explicó que la disponibilidad inicial puede aumentar con el ingreso migratorio de ejemplares durante la zafra. Ese movimiento resulta determinante en una temporada que comenzó con uno de los niveles más bajos de la serie reciente.
Un ciclo biológico de fuertes variaciones
El Loligo se distribuye principalmente al este y sudeste del archipiélago, con concentraciones alrededor de la isla Beauchêne. La flota opera generalmente entre los 150 y 250 metros de profundidad, sobre ejemplares comerciales que suelen medir entre 8 y 18 centímetros.
Durante el crecimiento, el calamar se desplaza hacia aguas profundas. Al alcanzar la madurez regresa a sectores someros para reproducirse. Los principales períodos de desove se registran en junio y julio, y nuevamente entre noviembre y diciembre.
Ese comportamiento da lugar a dos temporadas de pesca. La primera se desarrolla entre febrero y mayo y la segunda entre agosto y octubre. Cada campaña explota una cohorte diferente y queda condicionada por la cantidad de ejemplares que ingresa al área pesquera.
La especie completa su ciclo de vida en aproximadamente un año. El reclutamiento, la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento y las condiciones oceanográficas pueden modificar considerablemente la abundancia entre una temporada y la siguiente.
El relevamiento previo mide los ejemplares presentes antes de la apertura. La biomasa disponible durante la zafra incorpora posteriormente los contingentes que migran hacia el área mientras la flota se encuentra operando. La magnitud y el momento de esos ingresos sólo pueden determinarse mediante el seguimiento de la campaña.
El antecedente de 2024
La segunda temporada de 2024 comenzó con un escenario todavía más comprometido. El relevamiento calculó una biomasa central de 13.679 toneladas, dentro de un intervalo situado entre 7.704 y 19.814 toneladas.
El extremo inferior quedó 2.296 toneladas por debajo del nivel de conservación y determinó la cancelación de la apertura. Los relevamientos efectuados durante agosto y septiembre registraron una incorporación insuficiente de ejemplares para habilitar posteriormente la actividad.
La decisión dejó la captura anual dirigida de Loligo en 48.888 toneladas, el menor volumen de la serie oficial.
La recuperación de 2026 debe interpretarse frente a un deterioro previo: la primera temporada de 2025 fue cerrada unos seis días antes debido al reducido tamaño de los ejemplares y terminó con las capturas y la CPUE más bajas desde 2020, aunque todavía por encima de la mediana histórica desde 2004.
La diferencia con 2026 se concentra en el rango estadístico. La estimación central actual supera en 3.829 toneladas el registro de aquel año y su extremo inferior se mantiene completamente por encima de la referencia biológica.
La primera temporada de 2026 superó las 42.000 toneladas
El relevamiento previo a la primera campaña presentó una disponibilidad considerablemente mayor. El arrastrero Monteferro trabajó entre el 3 y el 18 de febrero y estimó 41.725 toneladas de biomasa, dentro de un rango de 34.726 a 60.190 toneladas.
La campaña científica comprendió 64 lances de investigación y 11 lances comerciales. La mayor concentración se localizó en el sector sur del denominado Loligo Box, con 38.134 toneladas, frente a 3.591 toneladas calculadas en el norte.
A partir de esos resultados, 16 arrastreros congeladores vinculados a sociedades isleño-gallegas iniciaron la pesca el 22 de febrero y completaron los 64 días programados.
La captura superó las 42.000 toneladas, según los resultados extraoficiales comunicados por la industria de Vigo. El volumen quedó alrededor de 4.000 toneladas por encima del obtenido en 2025 y representó una recuperación cercana al 11%.
Ese resultado mostró el efecto que pueden alcanzar las incorporaciones producidas después del relevamiento inicial. La segunda campaña comienza con una biomasa sensiblemente menor. Su duración dependerá de que el ingreso de nuevos ejemplares compense el ritmo de captura y preserve las 10.000 toneladas exigidas al cierre de la temporada.






