El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero puso sobre la mesa el argumento biológico que puede ordenar una de las discusiones más sensibles de la pesquería de calamar argentino, cuánta capacidad nacional puede incorporarse sin alterar el equilibrio de la sostenibilidad del recurso y con qué impacto sobre la captura dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
La respuesta oficial fue elevada por Otto Wohler, director nacional de Investigación del INIDEP, al subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla, con un enfoque técnico orientado al resguardo del caladero argentino y al aprovechamiento racional del calamar dentro de la ZEEA, antes de que el recurso migre hacia el área adyacente y quede bajo presión de flotas extranjeras. El documento se enmarca en una consulta vinculada con una eventual apertura de registro por parte del Consejo Federal Pesquero para la presentación de proyectos pesqueros destinados a la captura de calamar argentino, Illex argentinus, mediante buques poteros.
El eje técnico aparece desde el primer fundamento, el calamar argentino es una especie de ciclo de vida anual. Esa condición modifica el modo de evaluar esfuerzo, sustentabilidad y oportunidad de captura. La administración del recurso depende del reclutamiento de cada temporada, de la migración de los stocks y de la capacidad de la flota nacional para capturar dentro de jurisdicción argentina antes de que el recurso se desplace hacia el área adyacente.
El informe identifica como stocks históricamente explotados por la flota potera argentina al Stock Sudpatagónico y al Stock Bonaerense-Norpatagónico. También señala que durante la actual temporada se registraron capturas excepcionalmente elevadas del Stock Desovante de Verano, mientras que el Stock Desovante de Primavera presenta fuertes fluctuaciones interanuales y aporta con menor frecuencia al volumen anual capturado en el Mar Argentino.
Ese dato biológico tiene una consecuencia directa sobre la política pesquera. Los stocks explotados por la flota nacional inician su aprovechamiento dentro de la ZEE argentina y luego migran naturalmente hacia zonas donde son capturados por flotas extranjeras. Según el documento, en 2026 fueron detectados 338 buques poteros extranjeros en el área adyacente, además de 146 buques arrastreros que también capturan calamar argentino. A ese cuadro se suman 105 poteros operando en el área de Malvinas bajo licencias otorgadas por el pretendido gobierno isleño.
Frente a ese volumen externo, la flota argentina aparece en una escala menor. El INIDEP consigna que durante la presente temporada se mantuvieron operativos 84 buques poteros nacionales, una cifra inferior a la registrada al inicio de la pesquería, cuando la flota llegó a contar con hasta 150 poteros, entre unidades propias y charteadas.
Sobre esa base, el organismo técnico considera que una incorporación moderada de capacidad nacional, estimada entre 15 y 20 nuevas unidades poteras, permitiría aumentar la proporción de calamar capturado dentro de jurisdicción argentina. La consecuencia sectorial es concreta, mayor aprovechamiento del recurso por parte del país y menor disponibilidad posterior para las flotas extranjeras que operan fuera de la ZEE.
El fundamento central combina biología y administración. El calamar tiene una ventana de captura condicionada por su ciclo anual y por su migración. En ese contexto, el debate sobre nuevos poteros queda vinculado a una pregunta de soberanía pesquera; ¿cuánto recurso puede capturar la Argentina dentro de su jurisdicción antes que el mismo stock sea aprovechado por flotas que operan fuera del control nacional?
El informe también subraya que la flota potera argentina opera bajo mecanismos de administración y conservación, entre ellos los cierres anticipados de la pesquería al norte y al sur del paralelo 44°S. Esas herramientas buscan adecuar el nivel de explotación al estado del recurso y asegurar una tasa de escape que favorezca el proceso reproductivo y el reclutamiento de la temporada siguiente. Es decir, queda expresamente expuesta la idea que el grifo del control sobre la sostenibilidad futura del recurso es una llave exclusivamente bajo el control del INIDEP como lo fue hasta ahora.
La lectura técnica del INIDEP ubica la incorporación de 15 a 20 poteros dentro de un margen compatible con las condiciones actuales de gestión. En años de bajo reclutamiento, el efecto esperado sería un acortamiento leve de la temporada. En años de buena abundancia, la consecuencia sería una mayor eficiencia de captura dentro de la ZEE argentina.
El punto de fondo excede la cantidad de barcos. El documento instala una idea de administración estratégica, la fracción de calamar que escapa al aprovechamiento nacional dentro de la ZEE termina disponible para flotas extranjeras en el área adyacente. Por eso, el organismo técnico vincula la sostenibilidad biológica con el aprovechamiento racional del recurso bajo jurisdicción argentina evitando la sustentabilidad económica de la flota que opera la milla lindera en aguas internacionales.
La eventual apertura de un registro de proyectos poteros queda así apoyada en una secuencia técnica precisa; especie anual, migración de stocks, flota nacional acotada, fuerte presión extranjera fuera de la ZEE, mecanismos vigentes de cierre y control, y oportunidad de capturar mayor volumen dentro del espacio marítimo argentino. En términos sectoriales, el impacto abre una discusión directa sobre inversión, permisos, empleo embarcado, actividad portuaria y capacidad nacional de capturar valor antes de que el recurso cruce hacia zonas donde la Argentina pierde poder efectivo de administración.






