La temporada 2026 de langostino en aguas nacionales quedó respaldada por nuevos datos científicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, que actualizan la evolución de la pesquería dentro y fuera del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza. El cuadro técnico combina disponibilidad espacial del recurso, rendimientos operativos elevados, predominio de ejemplares L1 y L2, baja presencia de juveniles en las principales subáreas de pesca y una relación merluza/langostino ubicada en niveles reducidos.
El Consejo Federal Pesquero tomó conocimiento de esa información en el punto 2.2 del Acta CFP N° 18/2026, correspondiente a la captura de langostino en aguas nacionales. Allí quedaron incorporadas la Nota INIDEP DNI N° 58/2026, con el reporte de observadores a bordo del 12 al 21 de junio; la Nota INIDEP DNI N° 59/2026, que adjuntó el Informe Técnico Oficial N° 17/2026 sobre actividades de pesca comercial dentro y fuera de la ZVPJM entre el 29 de mayo y el 11 de junio; y la Nota INIDEP DNI N° 60/2026, con estimaciones preliminares de captura incidental de merluza entre el 16 de abril y el 19 de junio.
La lectura central de los informes es precisa: la temporada se inició bajo condiciones favorables desde el punto de vista biológico y operativo. El INIDEP consignó amplia disponibilidad espacial del recurso, elevados rendimientos y predominio de ejemplares correspondientes a las categorías comerciales de mayor valor. Para una pesquería de alta sensibilidad económica y biológica, esos tres indicadores definen el margen técnico para sostener actividad, habilitar nuevas exploraciones y ajustar el manejo sobre información de corto plazo.
Entre el 29 de mayo y el 11 de junio, la operación de la flota se concentró inicialmente en las subáreas 4 y 5, donde se localizaron concentraciones de elevada rentabilidad. Luego, la habilitación de las subáreas 8 y 14, junto con la detección de concentraciones relevantes fuera del área de veda, impulsó el desplazamiento de parte de la flota hacia esos sectores. En ese primer tramo, las mayores capturas por unidad de esfuerzo se registraron en las subáreas 14 y 8, mientras que el sector ubicado fuera de la ZVPJM presentó los rendimientos promedio más altos del período.

La estructura de tallas mostró un perfil de alto valor comercial. En la subárea 4, las capturas estuvieron integradas por 58,79% de L1 y 33,01% de L2. En la subárea 5, la composición fue de 60,61% de L1 y 32,24% de L2. En ambos sectores, la presencia de juveniles, identificados como L4 y menores, se ubicó por debajo del 0,5%. En la subárea 8, el L1 alcanzó el 51,24% y el L2 el 33,85%, con juveniles en 1,26%. La subárea 14, con información de un día de pesca, registró 48,54% de L1, 38,36% de L2 y 0,79% de juveniles.

La subárea 16 presentó una composición diferente: L2 representó el 38,56%, L1 el 29,98% y L3 el 23,61%, con una proporción acumulada de juveniles de 7,85%. Fuera del área de veda, entre los paralelos 45° y 46° Sur y al este de la subárea 14, las capturas de los últimos tres días del período estuvieron compuestas principalmente por L2, con 38,30%, y L1, con 35,45%, mientras que los juveniles alcanzaron el 5,27%.
El segundo corte, correspondiente al período del 12 al 21 de junio, confirmó el peso operativo de las subáreas 4, 5 y 8. También se registraron operaciones fuera de los límites de la ZVPJM entre los 44° y 46° Sur, con menor intensidad en las subáreas 14 y 16. En ese tramo, la subárea 4 obtuvo el mejor rendimiento promedio, con 5.987 kilos por hora de arrastre, seguida por la subárea 5, con 4.153 kilos por hora.
La calidad comercial volvió a sostenerse en las principales zonas de trabajo. En la subárea 4, el L1 representó el 55,48% y el L2 el 33,37%. En la subárea 5, el L1 llegó al 58,21% y el L2 al 31,64%. En la subárea 8, el L1 alcanzó el 57,41% y el L2 el 31,84%. En esas tres subáreas, la presencia acumulada de L4 y menores se mantuvo por debajo del 1%.
Los datos también marcaron zonas que requieren seguimiento específico. En la subárea 14, durante el período del 12 al 21 de junio, predominó el L2 con 38,27%, seguido por L1 con 31,36%, y una proporción de juveniles de 6,22%. En la zona lindante al este de la subárea 12, las capturas estuvieron integradas principalmente por L2, con 35,21%, y L1, con 30,74%, mientras que los L4 y menores alcanzaron el 8,70%.
El bycatch de merluza aportó otro dato relevante para la administración. Según el informe preliminar elevado por el INIDEP, los valores semanales promedio de la relación merluza/langostino se ubicaron entre 0,05 y 0,07. El bycatch acumulado de merluza entre el 16 de abril y el 19 de junio fue estimado en aproximadamente 2.700 toneladas. En términos de manejo, ese indicador permite medir la interacción de la flota langostinera con el recurso merluza dentro y fuera del área de veda, y aporta una referencia objetiva para sostener o corregir decisiones operativas.
La decisión administrativa llegó después del análisis científico. Con los resultados expuestos, el CFP resolvió por unanimidad instruir a la Autoridad de Aplicación para que, en función de la evolución de la pesquería y sobre la base de las recomendaciones del INIDEP, disponga la continuidad de las prospecciones de langostino en las subáreas que resulten más convenientes.
Este es el punto operativo de la temporada. La pesquería muestra concentraciones aprovechables, tallas dominantes de alto valor y una captura incidental acotada. El margen para seguir pescando existe, pero queda atado a información actualizada, observadores a bordo y decisiones rápidas sobre el territorio real del caladero. En esa lectura diaria se juega la diferencia entre capturar volumen y administrar una temporada con valor biológico, productivo y exportador.






