El sector Pesca del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) manifestó su preocupación ante la posibilidad de incrementar el esfuerzo pesquero mediante la incorporación de nuevas unidades a la actividad y advirtió sobre la necesidad de garantizar que exista recurso suficiente para sostener en el tiempo tanto la operatoria de la flota como las fuentes laborales.
El planteo del gremio no apunta a rechazar la llegada de nuevos buques. Por el contrario, desde la organización señalaron que acompañan la generación de empleo y la ampliación de las oportunidades laborales dentro de la actividad marítima, aunque remarcaron que ese crecimiento debe guardar relación con la capacidad de las pesquerías para sostenerlo.
“No estamos en contra de generar más trabajo. Queremos más barcos, más trabajadores y más puestos laborales, pero necesitamos que el recurso pesquero pueda sostener esa actividad en el tiempo”, expresaron desde SOMU Pesca.
Uno de los puntos señalados por el sindicato es la situación de la flota potera. Según indicaron, actualmente existen aproximadamente 83 buques dedicados a esta pesquería y la eventual incorporación de nuevas unidades podría generar empleo en el corto plazo, pero también implicaría un incremento del esfuerzo sobre el calamar.
En ese sentido, desde el gremio plantearon la necesidad de analizar qué consecuencias podría tener una expansión de la capacidad pesquera si la disponibilidad del recurso no acompaña ese crecimiento.
Como antecedente, hicieron referencia a lo ocurrido durante la última temporada de calamar, cuando, según señalaron, durante los primeros días de abril hubo zonas en las que el recurso prácticamente desapareció, situación que terminó afectando la continuidad laboral de numerosos trabajadores.
A este escenario, el SOMU sumó otro elemento que considera necesario incorporar al análisis: el aumento de los permisos multipropósito correspondientes a buques que también cuentan con la posibilidad de capturar calamar. Para el sindicato, estas embarcaciones deben ser contempladas al momento de evaluar el esfuerzo pesquero total que se ejerce sobre la especie.
“El recurso pesquero es el que garantiza el trabajo”, enfatizaron desde el sector Pesca, al sostener que cualquier decisión destinada a incrementar el esfuerzo debería estar respaldada por estudios científicos, planificación y criterios de sustentabilidad.
El planteo busca así vincular de manera directa la conservación de los recursos con la estabilidad laboral de las tripulaciones. Para el gremio, aumentar la cantidad de embarcaciones no necesariamente se traducirá en una expansión sostenida del empleo si esa incorporación no encuentra respaldo en la disponibilidad de las especies objetivo.
“Más barcos no significan más trabajo si mañana no tenemos recurso para que puedan salir a pescar”, concluyeron desde el SOMU, sintetizando su posición bajo una consigna: “Defender el recurso es defender el trabajo”.
Ante la situación institucional que atraviesa el SOMU, y habiendo convivido en el muelle la desesperante necesidad de trabajo durante la zafra de calamar; PESCARE consultó a distintas fuentes de la oposición interna para conocer la lectura de sectores políticamente enfrentados con la conducción actual. Las coincidencias fueron amplias: “la advertencia del oficialismo encierra una contradicción difícil de sostener. Se invoca la sustentabilidad para cuestionar una incorporación respaldada técnicamente por el INIDEP y vinculada con la creación de unos 600 empleos embarcados, mientras desde hace años cientos de “pateadores de muelle” recorren los puertos argentinos, libreta en mano, esperando una vacante para subir a un potero”.
Las fuentes también señalaron que “el descarte continúa atravesando distintos segmentos de la flota y se ejecuta sobre las mismas cubiertas donde trabajan los afiliados del gremio, aunque las responsabilidades comprendan también a empresas y linea jerárquica sobre cada barco. Ahí se extrae recurso, se lo tira al mar y se pierde toda posibilidad de aprovechamiento productivo. Defender el caladero exige la misma firmeza frente a los nuevos permisos que ante el pescado que todos los días se tira por la borda. Más todavía cuando más de 400 compañeros de cubierta vienen peleando desde hace años por una oportunidad durante la temporada de calamar, langostino o merluza y ni siquiera logran ser convocados”, resumieron desde la oposición gremial.
Así quedaron expuestas, frente a una misma decisión, dos posiciones dentro de la representación de los trabajadores de cubierta. En ese escenario, corresponde al INIDEP determinar el equilibrio biológico y la tasa de escape necesaria para sostener el caladero, ajustando aperturas, esfuerzo y cierres según la evolución de cada stock, pero ya adelantando que la sostenibilidad del caladero no es variable de ajuste, por cuanto podrá haber la misma cantidad de individuos disponibles a pesca para una mayor cantidad de buques poteros, eso lo determinará la evaluación de cada una de las campañas y las actualizaciones de modelos cuyo seguimiento es diario en momentos donde la temporada está abierta a la pesca.
La captura del excedente disponible dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina permite aprovechar el recurso bajo control nacional antes de su migración hacia la milla 201, donde queda expuesto a una flota extranjera de gran escala. Ese calamar regresa luego a los mismos mercados internacionales y compite con la producción argentina, aunque proviene de estructuras de costos, regímenes de subsidios, condiciones operativas y sistemas de control profundamente diferentes.






