La crisis económica que atraviesa la pesca de Chubut llegó formalmente al Gobierno provincial con un pedido de alto impacto institucional. La Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras y la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut solicitaron ante la Secretaría de Pesca la declaración de la Emergencia Pesquera Provincial, en un planteo que expone el deterioro operativo, financiero y comercial de una de las actividades centrales de la economía marítima patagónic
La presentación fue dirigida al secretario de Pesca, Diego Brandán, y lleva las firmas de Agustín de la Fuente, presidente de CAPIP, y Gustavo González, presidente de CAFACH. El documento advierte que la estructura económica del sector ingresó en una zona crítica, con efectos simultáneos sobre la flota, las plantas procesadoras, las empresas de servicios y el entramado laboral que depende de la actividad pesquera en la provincia.
El eje del reclamo se apoya en una ecuación cada vez más restrictiva, el aumento sostenido del combustible y de insumos críticos elevó los costos por encima del precio de realización de los productos terminados. Para las entidades, esa relación compromete la operatoria regular de empresas que dependen de mercados externos, costos internos dolarizados o semi dolarizados y una cadena logística sensible a cualquier variación de precios.
A ese cuadro se suma el impacto del tipo de cambio. Las cámaras señalaron que el actual esquema cambiario reduce la competitividad de las exportaciones y achica el ingreso en moneda local por ventas al exterior, principal destino de buena parte de la producción pesquera chubutense. En una industria intensiva en capital, empleo, energía, logística y cumplimiento sanitario internacional, esa pérdida de competitividad repercute sobre toda la cadena.
El planteo también incorpora el frente internacional. CAPIP y CAFACH mencionaron las distorsiones logísticas y comerciales derivadas de conflictos globales, con aumentos en los fletes internacionales y retracción del consumo en mercados compradores de proteínas de mar. La pesca chubutense enfrenta así una doble presión, costos internos en ascenso y mercados externos más exigentes para absorber precio, volumen y continuidad comercial.
Frente a ese escenario, las entidades solicitaron que la provincia declare la emergencia en el marco de los antecedentes establecidos en 2013 e impulse un Programa de Recupero para el Desarrollo Pesquero en Chubut. La formulación apunta a ordenar medidas de contingencia que permitan preservar actividad, sostener empleo y dar previsibilidad a una industria que viene absorbiendo incrementos de costos en distintos eslabones de producción.
El pedido incluye además la convocatoria a una Mesa Multisectorial en el ámbito de la Secretaría de Trabajo y de la Secretaría de Pesca. La propuesta contempla la participación de cámaras empresarias, sindicatos, empresas de servicios y autoridades provinciales, con el objetivo de consensuar herramientas que permitan atravesar la coyuntura sin desarticular capacidad productiva ni deteriorar el empleo.
La importancia del planteo excede el reclamo sectorial inmediato. En Chubut, la pesca sostiene empleo directo e indirecto, moviliza puertos, astilleros, transporte, estiba, frío, reparación naval, abastecimiento, procesamiento y exportación. Cuando la ecuación económica se comprime, el impacto deja de concentrarse en la empresa armadora o procesadora y alcanza a una red productiva que depende de continuidad operativa, previsibilidad regulatoria y competitividad externa.
En el cierre de la presentación, CAPIP y CAFACH manifestaron su disposición a aportar informes técnicos y económicos que respalden el pedido ante el Ejecutivo provincial. El sector busca que la emergencia funcione como una herramienta institucional para ordenar respuestas, evitar decisiones aisladas y abrir una instancia de trabajo con todos los actores involucrados.
La solicitud deja planteado un debate central para la provincia: cómo sostener una actividad estratégica cuando los costos, el mercado internacional y la competitividad exportadora presionan al mismo tiempo sobre la estructura productiva. La respuesta oficial marcará el alcance político y operativo de una discusión que ya ingresó en agenda formal del Gobierno chubutense.
En esa línea, Agustín de la Fuente resumió el núcleo económico del pedido con una definición directa, “Hay que buscar coherencia en los costos para competir y ser sustentables en el tiempo como sector”. Para la pesca chubutense, esa ecuación definirá si la provincia puede sostener producción, empleo registrado y presencia comercial en los mercados internacionales que demandan productos de origen marino de excelencia.






