La temporada de langostino 2026 registró, al 15 de septiembre, al BP Don Juan Álvarez al frente del ranking de capturas de la flota congeladora, de acuerdo con los datos suministrados por la Subsecretaría de Pesca de la Nación y acercados a nuestra redacción por la firma Conarpesa.

La embarcación alcanzó un total de 1.952 toneladas, una cifra que le permitió ocupar el primer lugar del registro y establecer una diferencia de 154,5 toneladas respecto del Patagonia Queen, segundo con 1.797,5 toneladas.
Datos al 15 de septiembre de 2026. El ranking incorpora al Patagonia Queen y al Luigi como congeladores, aunque la columna «Flota» del archivo los identifica como fresqueros. Los porcentajes por empresa corresponden exclusivamente a los diez buques del listado.
De esta manera, Conarpesa consiguió ubicar dos embarcaciones entre las diez de mayor captura, además de ocupar el primer lugar. Iberconsa, por su parte, contó con tres buques dentro del top 10. Las diez embarcaciones reunieron 15.261,7 toneladas. Dentro de este listado, los tres buques identificados con Iberconsa sumaron 4.426,2 toneladas (29,0%) y los dos de Conarpesa, 3.450,5 toneladas (22,6%).
El BP Don Juan Álvarez comenzó a operar en aguas nacionales a mediados de 2025 y forma parte del proceso de renovación de la flota de Conarpesa. Fue construido en el astillero Armón a partir de una inversión de 15 millones de euros y cuenta con 43 metros de eslora, 12 metros de manga y una capacidad de almacenamiento en bodega de 220 toneladas.
El buque lleva ese nombre en homenaje a Juan Álvarez, fundador y primer presidente de Conarpesa y padre de Fernando Álvarez Castellano, actual presidente del grupo empresario.
El seguimiento operativo del BP Don Juan Alvarez, de Conarpesa, registra diez mareas entre abril y septiembre de 2026, que acumularon 140 días, 10 horas y 57 minutos. El relevamiento contabiliza once ingresos y once zarpadas, con diez escalas en Puerto Madryn y una en Caleta Paula, sobre un total de tiempo que destinó esfuerzos a la captura objetivo de langostino en aguas nacionales de 156 días 12 horas 24 minutos.


Según el desglose del informe, los días efectivos de pesca representaron el 81,22% del tiempo total relevado (equivalentes a 127 días 2 horas 57 minutos), mientras que los desplazamientos de ida y vuelta entre puerto y zona de pesca insumieron el 8,52% (equivalentes a 13 días 8 horas 2 minutos). Ambos componentes conforman el 89,74% correspondiente a las mareas o al tiempo que corrió desde su zarpada a su reingreso a puerto (equivalentes a 140 días 10 horas y 57 minutos).
La permanencia en muelle ocupó el 10,26% restante, (equivalente a 16 días, una hora y 27 minutos). Los cuadros siguientes detallan los movimientos portuarios y la duración de cada marea y su efectividad para lograr con esa capacidad de bodega las mayores capturas registradas por un buque congelador en el corte estadístico al 15 de septiembre de 2026.
A poco más de un año de su incorporación a la actividad pesquera argentina, el congelador encabezaba al 15 de septiembre el registro de capturas de langostino de la flota congeladora, dentro de un ranking que también mostró una importante presencia de otras embarcaciones de la compañía.
Entre aquel buque imaginado, soñado por Fernando Álvarez Castellano y el último langostino exportado transcurre una parte de la vida de quienes lo hicieron posible. La del empresario que comprometió su capital y asumió la responsabilidad de ponerlo en marcha contra viento y marea; la de quienes calcularon sus formas, soldaron su casco y alinearon sus máquinas; la de quienes prepararon cada salida y recibieron cada descarga.
En esa cadena, una decisión tomada frente a un plano termina, meses después, en las manos de un tripulante que trabaja sobre una cubierta en movimiento.
La tripulación puso algo que ninguna estadística puede devolverle: el tiempo vivido lejos de los suyos. Mientras en tierra continuaba la vida familiar, a bordo había guardias que cumplir, redes que levantar, motores que atender y captura que procesar. Cada marea tuvo esa dimensión íntima: personas trabajando en el Atlántico Sur mientras alguien esperaba su regreso.
El último langostino exportado cierra un recorrido que empezó en la imaginación de alguien y atravesó el trabajo de muchos. Lleva consigo la responsabilidad de quien invirtió, el oficio de quien construyó y el cansancio de quien lo sacó del mar. Las toneladas quedan asentadas en una planilla. Los días que hicieron falta para conseguirlas quedaron en la vida de cada uno de los participantes que hicieron posible estos logros.






